jueves, noviembre 28, 2013

Julio César, aquí y ahora

Paco Azorín arriesga y gana con este montaje de Julio César que actualiza el texto de Shakespeare que es, quizá, la mejor manera de celebrar un clásico como éste. Se rodea de un excepcional reparto masculino de lujo con Mario Gas, que interpreta a un Julio César maduro y convincente, Tristán Ulloa, un Bruto complejo (muy diferente a la imagen que muchos nos hacemos de este personaje histórico) o Sergio Peris Mencheta en la piel de Marco Antonio (les digo desde ya que su interpretación les va a dejar casi sin palabras). completan el reparto Agus Ruiz, Pau Cólera, carlos Martos, Juan Ceacero y Pedro Chamizo (que además de interpretar a Augusto, en un pequeño pero no por eso menos importante papel final se encarga de la puesta en escena audiovisual) Este Julio César, en el que la palabra es la gran apuesta, consigue el ambiente que pretende con pequeñas pinceladas. Por ejemplo: El vestuario, que es diseño de Paloma Bomé: Vemos a los actores vestidos de soldados totalmente contemporáneos pero hay pequeños elementos que nos logran remitirnos a la clásica Roma, como la capa roja de César. Igual pasa con la apuesta escénica: apenas unas sillas y un obelisco romano que van a ir modificando sus posiciones conforme avanza la trama y se desarrollen los acontecimientos. Con esos pocos elementos, el caos llega al escenario igual que llega a la historia y a los personajes. Una escenografía que va a cambiar ante nuestros ojos y que está muy bien acompañada por ese montaje audiovisual del que hablaba antes. Porque este Julio César, actualizado, es más de lo que vemos sobre el escenario. Desde los cambios de actos hasta el ánimo de los personajes se nos muestran en esa pantalla omnipresente sobre las tablas. Muy acertada las caras de ancianos que se nos muestran en alegoría al Senado Romano, también los gritos de los rostros de los protagonistas en blanco y negro cuando empieza la guerra civil. Un recurso, sin duda, este montaje audiovisual que suma, sin duda. ¿Con qué me quedo de este montaje? Pues me quedo con el trabajo actoral (especialmente con el duelo Ulloa-Peris Mencheta que es teatro, y del bueno) y a la capacidad de Paco Azorín por arriesgar con una propuesta tras la que se ve que hay mucho trabajo previo de estudio, de interiorizar un texto centenares de veces llevado a las tablas, porque sólo así puede salir un montaje tan puro, tan auténtico, como es este Julio César.

viernes, noviembre 08, 2013

Consideraciones previas



A veces, nos pedís a los periodistas que seamos objetivos e imparciales. Hacéis bien en pedirlo porque son palabras que suenan bien, aunque sean pura entelequia. Tenéis que saber que somos muchos los que entendemos este oficio desde el compromiso (cada uno tiene el suyo, pero ése es otro debate) y la honestidad. En la propia selección de temas o en la forma en la que os contamos lo que ocurre, ya lleváis un poco de nosotros. Por eso, quizá, os sentís más a gusto leyendo un diario que otro o tenéis a vuestros locutores de referencia o cambiáis de un canal a otro a la hora de las noticias. 

Si un banco pretende expulsar de su casa a una familia que no puede pagar su hipoteca y una ley les permite quedarse en su casa y evitar (temporalmente) su desahucio, hay muchas formas de contaros esa información: Desde lo económico, desde lo político o desde lo social, poniendo en foco en cualquiera de las partes. En Huelva ha ocurrido. Yo he ido a la casa, he conocido a la familia y he contado qué supone para ellos conservar su vivienda. Podía haber ido a la sede del fondo financiero al que deben el dinero, entrevistar a alguno de sus responsables y mostraros lo injusto que es que, al menos durante unos años, no vayan a disponer de ese inmueble. Pero no lo he hecho porque he decidido contar esa historia poniendo el foco en lo social y he considerado que esa familia (y las más de dos centenares que han evitado ser desahuciadas temporalmente en esta provincia) merece que su historia se cuente en primera persona. Ése es mi compromiso, mi visión del servicio público y mi forma de entender el periodismo. En otros medios tienen los suyos. Ante la misma historia y sin recurrir al engaño o la mentira (al menos, por mi parte)

¿Me ha entrado, de repente, unas ganas enormes de enseñar mis cartas? No. Siempre las tuve boca arriba y, con esto, no voy a sorprender a nadie. Pero hoy me he acordado porque, preparando el pequeño espacio de radio que elaboro para Radio 5, he creído conveniente mostrar ciertas cuestiones que, a simple vista, puede que no se aprecien. En 'Somos padres', hablo sobre maternidad y crianza y, casi sin darme cuenta, va colándose un poco de lo que yo soy. El masaje infantil, la corresponsabilidad, las preguntas de los niños, el porteo, los grupos de apoyo a la lactancia o las escuelas infantiles creativas son algunos de los temas que he emitido. Ahora estoy preparando uno monográfico sobre el movimiento "El Parto es nuestro", ya le dediqué otro a la Asociación de Madres Solteras por Elección y al libro "¿Dónde está mi tribu?", que es una crítica a cómo esta sociedad capitalista hace que el cuidado a los hijos y a los familiares dependientes sea incompatible con la vida que nos impone.

Las familias (y no la familia), el apego, la crianza natural, el respeto al niño, la creatividad, la corresponsabilidad, la conciliación real y tantos otros conceptos que forman parte de MI forma de entender la maternidad y los cuidado de los hijos y ahí están, en mi pequeño espacio de radio porque creo, desde MI compromiso social ("cambiar la forma de criar para cambiar el mundo"), que puede ser útil al posible oyente. 

Pueden criticarme por hacer esto. Claro. Pero sin mis principios básicos (y ahora no hablo de crianza, sino de periodismo), mi forma de entender la profesión y mi honestidad las que están en juego. Y no les engaño.


P.D: Mi amiga Isabel Jiménez de Andrés, que es una de las personas más solidarias que conozco, pone en antena Decreciendo, un espacio en el que también deja su huella y su forma de entender el mundo, la economía y el consumo. Oiganlo.