lunes, julio 08, 2013

Veneno en la piel



Mi tío Salva guardaba una guitarra como oro en paño. No sé si era regalada o prestada. Él se afanaba por tocarla y cada vez que lo visitaba me hacía un recital, casi en exclusiva para mí y mis primas, de la única canción cuyas notas había memorizado.

Dicen que tienes veneno en la piel... sonaban sus dedos pulsando las cuerdas ante mis ojos abiertos de admiración porque desde siempre admiré a todo aquel que sacara alguna melodía de una guitarra. ...Y que stás hecha de un plástico fino... La habitación se llenaba de música y mágia, a pesar de lo forzadamente que mi tío iba poniendo los acordes en aquella guitarra de segunda o tercera mano, puede que prestada.

Dicen que tienes un tacto divino... Esta mañana ha sonado en la radio el tema que Radio Futura sacó cuando yo tenía unos ocho años y que, puede, mi tío aprendiera aquel mismo verano. Todavía me parece un temazo. Por canalla y bailón, y porque me lleva a un pequeño recital íntimo y familiar, en una habitación de la casa de mis tío, en la que Salva, que tendría unos 20 años, repetía esas notas hasta el infinito con una sonrisa pintada en la cara. Orgulloso él y orgullosa yo. Todavía lo estoy y habrán pasado de aquello más de dos decenas de años...Y el que te toca se queda con él.

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