viernes, febrero 22, 2013

Es trabajo, no privilegio

Yo lo que tengo es un trabajo. A él dedico siete horas y media, como mínimo, al día. Habría que sumarles otras dos de coche porque no tengo la suerte de trabajar en la ciudad en la que he decidido vivir. Un trabajo para el que me levanto a las 5,30 y en el que almuerzo en una pequeña pausa que hago delante del ordenador.

Yo lo que tengo, repito, es un trabajo en el que desarrollo las habilidades profesionales que he ido adquiriendo con el tiempo y la experiencia en otras empresas anteriores y en ésta. Un trabajo para el que me he formado, desde que, a los 18 años, saliera de mi casa, gracias al esfuerzo económico de mi madre que, con una paga por viudedad, pudo pagarme una carrera en la Facultad de Comunicación de una universidad pública. Cuatro cursos que fui compaginando con prácticas en medios de comunicación por las que no me pagaban o lo hacían con "becas" irrisorias. Nunca tuve, en aquellos años, ni un verano de vacaciones. Los pasaba, siempre, en una redacción.

Repito que lo que tengo es un trabajo que obtuve tras un proceso de oposiciones que duró de julio a diciembre, en el que tuve que medirme con otros sies o siete mil aspirantes en cinco pruebas que me hicieron desplazarme a Madrid a costa de mi propio bolsillo y esfuerzo.

He tenido suerte. Eso dicen y yo lo creo. En un país con seis millones de parados, suerte es tener trabajo y mucho más si es estable. Vale. De aceptar que he tenido y tengo "suerte" por poder desarrollar una labor profesional a tener que considerarme una privilegiada va un largo trecho. Porque yo lo que tengo es un trabajo no un privilegio. Y empiezo a estar cansada de que haya quienes están interesados en que cierta parte de mi propia clase, la clase obrera, nos vea a otra parte como unos privilegiados. No, no y no. Yo lo que tengo es un trabajo en una empresa en la que, con sus luces y sombras, me gusta trabajar porque siempre me he creído eso del Servicio Público y la función social del Periodismo. Una empresa, que me ha pagado mi salario cada mes, sin faltar uno, y que me ha ofrecido unas prestaciones sociales que la hacen un buen sitio donde trabajar. Ellos han cumplido su parte del contrato que firmamos y yo la mía, sin faltar nunca a ese acuerdo. Hasta ahora.
La sede de Torrespaña. | E. M.
Esta mañana, al llegar a la emisora, me he encontrado, como el resto de trabajadores de la Corporación RTVE en toda España, la propuesta íntegra de Convenio Colectivo que ha puesto sobre la mesa la dirección. Los recortes que plantea, no sólo en retribuciones, son tan bestiales que suponen una auténtico ataque a la plantilla. Y he pensado que los que mandan en esta empresa son de ésos que quieren que creamos, para callarnos, que somos unos privilegiados. No. Los empleados de esta caso tenemos (no sé hasta cuando hablaremos en presente) un TRABAJO, no un PRIVILEGIO. Que no lo olvide nadie.






3 comentarios:

Pili dijo...

Lo tuyo no es un trabajo: es un oficio. Y lo haces realmente bien y tienes todas las competencias profesionales para hacerlo. Disfrútalo porque tú te has ganado tu puesto de trabajo con tu esfuerzo, y te posibilita seguir realizándote íntegramente como persona, que es lo más importante. Enhorabuena, porque ¡tú sí que vales! Besazos

Anónimo dijo...

Qué potito lo de la clase obrera, a las barricadas y blablabla. Igual podías preguntar a los jerifaltes del sindicato ese que citas en el enlace la responsabilidad que tienen en todo esto. Porque esto no es de ahora, viene de lejos; también de las componendas con las sucesivas direcciones de esos que ahora os dais golpes de pecho; también de los gestores socialdemócratas que han ido hundiendo RTVE en cada mandato (aquel robo de las instalaciones técnicas, los falsos sabios, el famoso y millonario ERE del que tanto se aprovecharon algunos que ahora vienen con banderías mientras cobran doble en tertulias, las oposiciones aquellas que más vale no investigar, la quita de la publicidad, este imposible sistema de financiación que Bruselas está a punto de cargarse: y ahí estará la debacle); también de la izquierda aprovechada que ha mangoneado a su conveniencia (la actual directora de Territoriales era jefa de los cocos), de esos sindicaliswtas liberados que han trincado de la masa salarial durante años, incluso alternando con empleos privados, ¡¡¡dando lecciones de ética!!!. Gracias a todos estos, y a lo que rematan los de ahora, esto no es un privilegio, ni un trabajo. Es un milagro. Por mucho que algunos vanguardistas de la clase obrera quieran ocultar la realidad con sus banderías.

Anónimo dijo...

Humildemente, si ganáis algo alguna vez, yo quisiera estar con la vanguardia del proletariado, si sus testaferros no fueran unos chorizos.