sábado, octubre 06, 2012

La Intergeneracional



La Permanente la formaban Lourdes Lucio, Isabel Pedrote, Secundina García, Ana Fernández y Blanca Fernández-Viagas. Eran cinco mujeres, de diferentes medios de comunicación (El País, RNE, SER y EFE), amigas y apasionadas por la información política. Tanto que tenían un espacio radiofónico propio, en la Cadena SER, una tertulia. La llamaron "La Permanente", de ahí todo. La Permanente se reunía fuera de los pasillos del Parlamento de Andalucía o el Palacio de San Telmo y lejos de las salas de prensa de los diferentes partidos políticos, pero sus mentes no paraban. Desplegaban capacidad analítica entre entrantes y plato principal, desmontaban los argumentos más falaces de nuestros políticos al sabor de un tinto y todavía les quedaba tiempo para hablar de todo tipo de cuestiones personales antes de llegar a los postres porque, ante todo, estas mujeres eras amigas.

Fueron años vibrantes y ellas los vivieron en primera fila. Siguieron con su amistad y sus encuentros en los que, en alguna ocasión, dejaban que se sumara algún personaje público que, rápidamente, quedaba cautivo entre sus sonrisas y su buenrollismo y, en ocasiones, soltaba la lengua más de la cuenta. Ellas siempre fueron fieles al off-the-record y, todavía hoy, guardan aquellas confesiones como oro en paño.

Cuando yo llegué a mi primera rueda de prensa de política, con 22 años, ellas seguían a este lado de la pared de cristal que separa a políticos y periodistas. Yo las observaba trabajar y aprendía sólo con verlas: sus preguntas, repreguntas, comentarios... Algunas del grupo accedieron a cargos de edición y dejaron "la calle", pero la mayoría siguieron y se les unieron miembros de una generación intermedia, dotadas de talento, capacidad de trabajo e inteligencia. En las crónicas de Inmaculada Carretero e Isabel Morillo, por ejemplo,  estaba todo, contado de la mejor manera, y con todo lujo de detalles.


La vida me trató bien y, una serie de casualidades (la principal, pertenecer a una redacción en la que nadie se interesaba por la información política) hicieron que, durante meses (y, a pesar de mi juventud e inexperiencia), pudiera dedicarme a este tipo de información. Fueron dos años en los que aprendía, a marchas forzadas, qué era una comisión, un Proyecto de Ley o un trámite parlamentario. Observarlas trabajar y consumir sus informaciones fueron mi mejor escuela. Además, tuve la suerte de compartir con ellas diferentes viajes a Madrid (gracias a la Reforma del Estatuto de Autonomía de Andalucía) que me permitieron conocerlas mejor personalmente.

Ya han pasado algunos años. A mí no me ha sido posible dedicarme, como me hubiera gustado, a la información política. Mi marcha, primero, a los programas de televisión y, después, a la emisora de Huelva, me habían separado de este grupo, que seguía siendo mi referente informativo.

Afortunadamente, ni la distancia ni los diferentes quehaceres han logrado separarme de Sara Armesto, de Cadena Ser, con la que compartí primeros pasos. Ella, luego, se encontró codo con codo con Elena Manzano (Onda Cero) e Isabel Jiménez (RNE), que son dos buenas amigas mías. Los encuentros entre nosotras empezaron a hacerse cada vez más regulares y necesarios. Por muchos amigos o familiares que tengas dispuestos a escucharte, ésta es una Profesión tan cabrona, exigente y maravillosa que hay cosas que sólo puede entender otro compañero. Y de nosotras hablamos, de nuestra cosas profesionales y personales, pero, en alguna que otra conversación, se nos colaban las miembros de La Permanente y hablábamos de ellas. En homenaje a ese grupo, denominamos al nuestro La Resistente, porque en nuestros encuentros siempre acabábamos maldiciendo el irrespirable clima laboral en el que, ahora, se trabaja en la Profesión.

Un día, nos pareció que sería muy divertido que nos juntáramos para cenar, beber y charlar. Accedieron. La cena se produjo, por fin, el pasado jueves y fue una experiencia maravillosa a la que contribuyeron Mónica Ureta (de El Correo de Andalucía) y Lola Tortosa (de Vocento) que, actualmente, cubren la información política andaluza. Cenamos en un italiano, tomamos la primera copa en un irlandés y la última en un bar de nombre árabe. Reímos, charlamos, gritamos, nos abrazamos, volvimos a reír y a charlar y nos dimos muchos besos. Celebramos la alegría de nuestro encuentro, fuera de los pasillos y hasta fuera del tiempo, y acabamos cantando coplas por las calles del centro como si no fuera de madrugada ni camináramos, algunas, haciendo equilibrios sobre el fino hilo de la inestabilidad laboral.


Quiso el destino que, a la mañana siguiente, cuando más me dolía la cabeza por la resaca, leyera esto, referido al señor Cebrián (Presidente del Grupo Prisa):


Está claro que este señor, que no va a rebajarse su sueldo de 13 millones de €, se olvida de sus maestros y lo que está todavía más claro es que nunca ha formado parte de una Intergeneracional como la del pasado jueves. Si lo hubiera hecho, sabría qué necesarias son las personas que él quiere largar en una redacción que se precie.

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