jueves, mayo 24, 2012

Romper una novela

Yo conducía dos horas diarias cuando salió al mercado Vinagre y Rosas. Tenía tiempo de sobra para recrearme en las canciones una y otra vez. El disco olía a poesía, sabía a poesía y, sobre todo, sonaba a poesía. Benjamín Prado, lo decían las crónicas de la presentación del disco, estaba detrás de ellas. Yo no sabía cuánto hasta que no he leído Romper una canción, el libro que me regalaron al poco de tener el disco.

En todo este tiempo han pasado por mi vida una mudanza y algo parecido que hacemos los inquilinos de pisos pequeños cuando vamos a ser padres y los libros tienen que guardarse porque no hay espacio, y esto es literal, para que quepan el bebé y sus enormes complementos. Romper una canción ha resistido ahí, en la estantería, todos estos cambios porque yo sabía que tenía que leerlo, lo que no sabía era cuándo. El pasado domingo, alguien cogió el libro en casa para apoyarse a escribir sobre él y ya no volvió más a su estante. Yo dejé a medias el Bryce Echenique que tenía entre manos para metérselas a este "ensayo" que en realidad es una preciosa novela sobre una experiencia tan real como la composición de aquel disco de Sabina.



Prado, del que ahora estoy completamente enganchada, lo divide en tres partes: Praga, Rota y Madrid y a cada capítulo lo titula con el nombre de una de las canciones que escribieron a cuatro manos en un intento por destripar, de forma ordenada, cómo lo hicieron. Pero no le sale. Lo que sí le sale es un delicioso libro en el que se lee mucho más que eso: La personalidad de Sabina, la inteligencia del propio Prado o la preciosa relación de amistad que hay entre ellos y, también, con otros nombres importantes de la Literatura Española como Ángel González y Rafael Alberti (que ya no están) o José Caballero Bonald, Felipe Benítez Reyes y los Almuluis (Almudena Grandes y Luis García Montero, que siguen estando).


Para los apasionados de Sabina, este libro tiene datos interesantísimos (desde la forma en la que trabaja sobre las canciones hasta qué relación tiene con el alcohol y la comida) y para los que, además, son apasionados de la Literatura, este libro es un disfrute. Lo digo de verdad. De esas veces que, leyendo, te sorprende tu propia carcajada. De ésas que, leyendo, no puedes parar de sonreír porque no estas leyendo, estás viviendo.

"Escribir es cambiar de estado, pasar de sólido a líquido para disolverse en la tinta como una piedra de hielo en el agua de un vaso". Benjamín Prado es mucho de soltar perlas como ésa a lo largo de todo el libro que, aunque esté basado en una experiencia real, como decía, a mí me sigue pareciendo una deliciosa ficción en la que se mezclan música, poemas, alcohol, mujeres, humo, amistad y ciudades preciosas. 




Romper una canción ha conseguido dos cosas: Embellecer, todavía más un disco del que yo he disfrutado también en directo, y haber abierto un hueco en mi minúscula casa para los libros de Prado que ya he empezado a comprar de forma compulsiva.

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