viernes, abril 27, 2012

Granada interior

Granada es un sitio al que volver. Un sitio exterior e interior. Un estado del alma por el que pasear mientras mantienes una agradable conversación y se suceden imágenes confusas de paisajes urbanos preciosos. Granada es todo eso y la sensación de que, en cualquier momento, va a venirte a la cabeza los versos de algún poema de García Montero o un trozo de una seguidilla de Morente.

Granada es un momento de paz, sentada en un banco de pieda, con el murmullo del agua de fondo. Ese momento en el que casi lo olvidas todo: quién eres, qué esperas, en qué país vives y en qué momento histórico (e histérico). Casi. Porque sólo una realidad tan brutal cómo esta es capaz de devolverte de una patada de tu mundo interior a ese otro exterior, más feo aunque también más real.




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