jueves, marzo 29, 2012

29-M. Las heridas.

En las estatuas ecuestres, la forma en la que el caballo es representado dice mucho sobre la manera en la que murió el jinete que está encima. Si tuviera las dos sobre el suelo, significaría que falleció de muerte natural. Si tuviera las dos patas alzadas, significaría que el jinete murió en la batalla. En la estatua de El Cid, su caballo tiene una pata alzada. Eso quiere decir, de forma icónica, que falleció a causa de heridas de guerra. No en el campo de batalla, sino más tarde. Justo en la estatua de El Cid ha terminado la manifestación a la que, con motivo de la Huelga General, hemos acudido. Una especie de metáfora del calado que pueden alcanzar las heridas de una reforma laboral con la que estamos en contra. Porque plantea abaratar el despido (también el improcedente); porque debilita el poder sindical en las empresas y, por tanto, el de los trabajadores; porque los empresarios que así lo deseen podrán vulnerar el convenio colectivo si "pactan" otras condiciones con sus trabajadores, y por una larga lista de porques más entre los que yo incluyo (y esto me parece importante) la imposibilidad de que una mujer pueda unir sus horas de lactancia a la baja por maternidad. A partir de ahora, la media hora de lactancia se aplicará diariamente. En mi caso, que trabajo a una hora de casa, eso es completamente incompatible con la lactancia. Es decir, que si tuviera un segundo hijo, lo tendría todavía más difícil para alimentarlo con leche materna en los primeros meses de su vida. Por todo eso y por tantas cosas más, entre ellas la situación de indefensión en la que quedamos, Grego y yo hemos salido a la calle y nos hemos llevado a nuestra hija. En su carro hemos pegado este cartel.
Puede que alguien nos acuse de utilizar a Cecilia. De llevar a una manifestación de importante tinte ideológico a una niña de ocho meses que no sabe ni hablar. Así es. Efectivamente. Hemos llevado a Cecilia a su primera manifestación para que forme parte de la primera Huelga General de su vida. Y, cuando pasen los años, y nos pregunte por qué lo hicimos, le explicaremos las razones, que se resumen en una única: "Lo hicimos por ti. Para que puedas trabajar de forma digna". Espero que nos entienda. Para eso falta todavía mucho. Esta noche, por lo pronto, nos acostamos enormemente satisfechos por haber formado parte de las protestas y haber apelado a nuestra conciencia de clase. Porque siempre seremos trabajadores y hoy, sin acudir a trabajar, lo hemos sido más que nunca.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Algun@s quisieron hacer creer que por ir a trabajar eran mejores que la miles de personas que salieron a la calle, a reivindicar derechos que son de to@s, de quienes trabajaron, y de quienes no, de quienes tienen trabajo y de quienes lo perdieron. Piensan que la crisis mejorará por ello. Son libres para decidir,y yo los respeto, pero creo que son cobardes e hipócritas. Por eso estoy tremendamente orgullosa de vosotros. De los tres.