lunes, enero 16, 2012

Actitud

Hace ya más de cinco meses que no duermo una noche del tirón. Sí, tiene que ver con la maternidad. En las últimas semanas, los despertares de Cecilia con cada vez más frecuentes. Yo sospecho que ella sabe diferenciar perfectamente el día de la noche. Durante el día echa siestecitas de 30-40 minutos cada tres horas aproximadamente. Por la noche, se queda dormida mamando a eso de las 23,30-24,oo y apenas un par de horas después comienzan un rosario de despertares que suman hasta 4 o 5 en una noche. Cada par de horas, lloriquea un poco, le ofrezco el pecho y se queda dormida en menos de tres minutos.
Empezaba a preocuparme. Mi hija era de las que dormía 8 horas seguidas con apenas un mes y temía que tuviera algún problema. Afortunadamente, he leído que es completamente normal que los bebés que sólo toman pecho se desvelen por las noches con mayor frecuencia que los que toman leche artificial. Tiene que ver con las propiedades de la leche y con los ciclos del sueño, o algo así.
Puede que, si alguien ha llegado hasta aquí, se esté preguntando qué pasa conmigo y me imaginen arrastrando las ojeras por el suelo. Dejar de dormir plácidamente y de un tirón no es un plato de gusto tampoco para mi. Despertar varias veces de madrugada, coger a la niña, ofrecerle el pecho y quedarse medio dormida con la costilla al aire para despertar poco después helada de frío no es una imagen que exploten los publicistas esos que muestran la maternidad tan bonita en los anuncios, pero es parte de ella. Una parte importante para las que hemos optado por criar a nuestros hijos con apego, sin lágrimas y de forma natural.
Puedo presumir de haber parido a mi hija con dolor y, sin embargo, recordar el parto como uno de los momentos más bellos de mi vida. Nadie me habrá escuchado nunca referir lo que pude sufrir en aquella experiencia porque yo misma no le doy la importancia que otras le dan. Cuando despierto de madrugada adquiero una actitud parecida y no refunfuño, ni me quejo. Cojo a Cecilia, la acerco a mí y la duermo como mejor sé: con mi paciencia y mi cariño.
Claro que me gustaría dormir de un tirón, pero no me importan sacrificar ese placer por otro exponencialmente mayor: dormir y despertar con mi hija.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Pero como se puede posar ante una càmara de fotos desde hace meses.No se puede tener màs cara de "sinverguenza".Os quiero.La abuela feliz.