jueves, enero 19, 2012

75 años de RNE

De mi padre heredé un transistor negro, con una rueda al lado, que me ha acompañado todos estos años, deambulando por la casa. De tan oído, un buen día decidió no seguir funcionando. Yo lo echaba tanto de menos que mi pequeña casa parecía todavía más minúscula sin el acompañamiento de mi radio.
Este enero, los Reyes Magos me han traído otra transistor. Más moderno, digital, pero que pretende imitar tanto a aquel otro que, aún sin necesitarla, trae hasta una ruedecita en el canto para cambiar el dial. Anoche mismo, mientras se jugaba otro Real Madrid- Barcelona, me llevé mi nueva radio a la habitación durante el baño de Cecilia y creamos una isla aparte de todo, donde sonaban la música y las risas.
La radio es compañía, es cercanía y calidez. Así lo creo como oyente en mis horas de recreo. Por eso me alegro tanto de que se cumplan hoy 75 años de historia de RNE, aquélla que empezó dando el parte y que en estos años se ha consolidado como la mejor radio pública de la historia de España. Así lo creo como periodista, a un lado y otro del transistor.
Por eso, hoy, me siento orgullosa de formar parte de esta radio, aunque esté viviendo el aniversario en casa y no ante el micrófono. Y no sólo por ser trabajadora de RNE, también por ser oyente. Ojalá disfrutemos muchos años más que este período de frescura y libertad de una radio en la que, tengo que decirlo, jamás me he sentido presionada en contra de mis creencias o mi ideología y ningún jefe me ha dicho nunca cómo tengo que contar nada.
Felicidades a la radio y a sus amantes por estos años de compañía.

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