martes, enero 31, 2012

Errores

El pasado domingo, El País nos regalaba a sus lectores un extenso reportaje sobre la "batalla por el liderazgo socialista" que tituló Chacón y Compañía y que han levantado ampollas entre numerosos y reconocidos socialistas.
Luis Gómez desvela en su texto la red que hay urdida en torno a la candidata a la Secretaría General del Psoe Carme Chacón. Una red que parece tener a su esposo en el centro. Escribe Gómez cosas de este tipo:
Hay una parte del partido que desconfía del entorno de Carme Chacón, de quienes se están incorporando a su campaña de forma más o menos soterrada, todos ellos procedentes de las filas de Zapatero. Y de quienes están en la cocina de la candidatura desde hace mucho tiempo.
La candidatura de Chacón se convierte, en una parte, en la reserva espiritual del zapaterismo. Porque hay que tener en cuenta que pugnan por la elección dos candidatos bien diferenciados en cierto aspecto: de uno se sabe prácticamente todo porque lo ha sido casi todo, así que es el otro, Chacón y su red de apoyo, hasta ahora poco conocida, quien centra las miradas de un importante sector del partido. Y ahí está la incertidumbre.
Chacón contaba con un experto en casa: su marido, Miguel Barroso, un asesor presidencial por otra parte. ¿Se puede diferenciar entre lo público y lo privado en un caso así? Barroso pareció resolver sus dudas muy rápido: nunca ha dejado de interferir en la actividad de su esposa.
Esta intromisión del marido en la carrera de su cónyuge, esa obsesión por controlar su imagen, no fue más que un comentario en cenáculos políticos durante algún tiempo. La situación tampoco era muy discreta porque Barroso no se cortaba a la hora de llamar a sus contactos en las redacciones de los medios de comunicación. Pero en la medida en la que a Chacón se la veía cada vez menos como ministra y más como candidata, estos detalles y su nuevo entorno comenzaron a cobrar otra dimensión dentro del partido.
Una parte de la estrategia de la candidatura de Chacón se diseña fuera del partido.
Chacón se presenta como un proyecto de renovación para el partido. Sus mensajes están repletos de eslóganes, de frases precocinadas. Es una campaña muy preparada, mucho más elaborada que la de Rubalcaba a ojos de cualquier experto. No hay elementos de fondo ni discursos programáticos ante los militantes: Carme se dirige a las bases a la cara, apela a los sentimientos, a la promesa de un futuro mejor. Chacón ha repetido el mismo esquema en todas sus intervenciones: ha apelado al coraje, a la valentía de los militantes. Las frases se repiten ciudad por ciudad.
Twitter ardía con comentarios sobre este artículo. Entre ellos, los de los directamente referidos.
Hubo también comité en Extremadura. Las noticias que llegaban de allí eran idénticas: Rodríguez (Ibarra) y Fernández (Vara) dándose caña el uno al otro. Al sur, Griñán no consigue hacerse con los mandos y cada fin de semana se encuentra con un altercado. "Se ha perdido mucho músculo", dice un veterano diputado.
Griñán escribía: "Hoy estoy algo decepcionado: desde 1976 todos los días compré El Pais. Hoy leo un articulo sobre CChacon innecesario y sectario. Triste" y Fernández Vara esto otro: "Juan Carlos Rz Ibarra ni yo somos muñecos de feria entre nosotros.Seguiré comprando El País pero le pido que no me utilice con mentiras. Luis Gómez miente en El País al afirmar que en Extremadura Ibarra y yo en los Congresos nos dimos caña. Me duele que les valga la mentira".
En pocos días, se ha ido produciendo un trasvase de gente desde La Moncloa hasta la sede de la candidatura. Un caso es Angélica Rubio, quien le llevó las tareas de prensa a Zapatero durante sus siete años y medio como presidente. Otro es Gertrudis, la secretaria de Zapatero, dueña de una de las mejores agendas del partido, una persona que, según dicen, odia a José Blanco y a Rubalcaba.
La propia Gertrudis responde: "Admito mi delito,tener agenda siendo stria y apoyar a alguien en mi partido tras 25 años de militancia. Debo ser mala-Pais dixit"
Otros, que no aparecen en el artículo, han sumado sus críticas. Entre ellos, Jordi Sevilla ("No he optado x Chacón, ni x Rubal. Pero me parece INDIGNANTE el artículo hoy d El Pais sobre la "compañía" d uno, sin hablar d la del otro.") o Amparo Rubiales("Una andaluza muy mayor solo sabe darte las gracias; nos ha dolido mucho ese panfleto; q pena.")
El periodista Antonio Papell escribía "La andanada de "El país" contra Chacón -poca clase y poco periodismo- le dará seguramente la victoria". Y yo estoy bastante de acuerdo con él porque creo, entre otras cosas, que El País ha cometido un error de bulto que puede volverse en contra de sus intenciones. Un artículo así lo leerán muchos lectores, claro, a los que interesará lo escrito por Gómez pero no es a ellos a los que está dirigido el texto. Más bien a los casi mil delegado socialistas que el próximo fin de semana vendrán a Sevilla a elegir el próximo Secretario General del PSOE. Salvando excepciones, se trata de un público cualitativamente distinto del lector medio que, puede, sí recuerde todo lo que se desató cuando el Gabinete Zapatero benefició a Roures y su productora Mediapro, que obtuvieron la licencia para La Sexta. De aquellos polvos, estos lodos y toda la artillería de Prisa contra Chacón y los suyos. Todo esto, repito puede, que los delegados sabrán ver detrás de este reportaje.
De hecho, algunos chaconistas como el parlamentario andaluz Pepe Muñoz escribieron: "Después de leer el articulo-panfleto en el País, mantengo mi voto para que @CarmenChacon sea la próxima Secretaria General del PSOE." Y muchos ciudadanos, sobre todo muchos periodistas, hacían públicos sus pareceres: "Dice El País que Chacón tiene un entorno muy influyente. Rubalcaba, no. Rubalcaba, por si no lo saben, lidera el sector de los descamisados." (Manuel Rico. Público), "Rubalcaba lo debe estar pasando mal, hoy en el País, nada menos que Felipe González y PRISA salen a echarle una mano." (Vicente Rodríguez), "El articuló de El País sobre Chacón, con foto de Roures incluido es de lo más infame que he visto en años" (Javier Mesonero), "El problema del relato no es q sea siniestro, q hay muchos a esas alturas políticas, sino q @el_pais eleve a certeza tanto rumor." (Carmen Benavides. Canal Sur)
Y, por todo esto, creo que si hubo algún día intención de la gente de Rubalcaba de desenmascarar a Chacón, les ha salido errado el tiro. 24 horas tuvieron que pasar para que la propia Elena Valenciano (directora de la campaña de Rubalcaba a las Elecciones Generales) escribiera: "Ayer no quise entrar en polémica. Hoy afirmo que el equipo de Rubalcaba no tiene nada que ver cn la información de ayer de ElPais".
A mi, con todo esto, me quedan un par de cosas claras: Una, cómo ciertas estrategias comunicativas pueden ser contraproducentes para el que las orquesta y, dos, el poder de Twitter (su inmediatez y su cercanía) para obtener, en apenas unos minutos, una cascada de reacciones que habrían costado horas de trabajo compilar a cualquiera que pudiera estar interesado en escucharlas.

domingo, enero 29, 2012

Dar las gracias


Estamos criando a Cecilia como mejor sabemos y creemos: Durmiéndola en brazos, con leche materna, sin lágrimas, cogiéndola mucho y pasando todo nuestro tiempo con ella. Lo hacemos así desde que la conocemos y, como todos los padres, tenemos dudas, inquietudes, consejos encontrados y la eterna pregunta sobre nuestras cabezas: ¿Lo estaremos haciendo bien?
En las últimas semanas he descubierto a Carlos González, un pediatra que ya conocía pero del que no había leído ningún libro hasta ahora. Bésame Mucho o Un Regalo para Toda la Vida son alguno de los títulos que he devorado en estos días y que tanto me han reconfortado, ya que defiende una forma de criar muy parecida a la nuestra. En uno de los libros, propone a las madres cosas que podemos hacer para ayudar a las que nos seguirán. Y, bajo el título "El poder de la pluma" sugiere que enviemos una carta a quien pueda interesar. Yo he elegido a Miguel Angel Rico Corral, el Director Médico del Hospital Universitario Virgen Macarena de Sevilla; al que le he escrito esto:
Hace justo seis meses que di a luz en su Hospital a mi primera hija, Cecilia. Nació el 28 de julio, con todas las dificultades que encierra esa fecha, en lo que a recursos humanos se refiere. Recuerdo que había, incluso, problemas de camas y el personal del Hospital se esforzó muchísimo en poder atendernos a todas las pacientes con todas las garantías, intentándonos evitar tiempos de espera en los pasillos.
Ahora, seis meses después de mi maternidad, quiero escribirle estas palabras para darle las gracias. Me dirijo a usted en representación de todos los profesionales que me atendieron con tanto cariño, tanta paciencia y tan buen hacer. Convirtieron un parto complicado (estuve más de tres horas subida en el “potro” y necesité la ayuda de ventosas) es una maravillosa experiencia. Les agradezco a matronas y ginecólogos que me tuvieran informada en todo momento de la evolución de mi parto porque, así, me sentí más partícipe. También de la rapidez con la que me pusieron encima a la niña y me animaron a darle de mamar en la misma sala de partos y también, después, en los primeros momentos del post-parto.
Ahora, seis meses después de aquella inolvidable experiencia, creo que esa forma de hacer las cosas ha sido fundamental para el éxito de la lactancia (que a mí me obsesionaba incluso más que el mismo parto, porque la considero muy importante). Por eso, me gustaría que hiciera extensivo este agradecimiento a todo su personal y les animase a seguir desempeñado su trabajo de forma tan profesional y tan humana, demostrando siempre ese respeto a madres como yo, a niños como mi hija y a la Vida misma.
Muchas gracias. Paloma Jara.

Seis meses

Hoy hemos celebrado medio año de felicidad. Seis meses desde que Cecilia le dio un nuevo sentido a nuestras vidas. 27 semanas de besos, caricias, canciones, carcajadas, cariño, teta, sonrisas y llantos. Demasiado poco tiempo para todo lo que nos ha cambiado la vida. Y toda una vida para agradecerles a Gregorio y a Cecilia haberme convertido en una mujer diferente. Más feliz y con más paz.

jueves, enero 26, 2012

Retiro

Hoy se cumplen 17 años de la muerte de mi padre. He tenido que echar las cuentas un par de veces porque me cuesta creer que haya pasado tanto tiempo. Los 26 de enero son días difíciles pero no los único, ni mucho menos, en los que lo recuerdo. Lo hago constantemente, siempre con el miedo de que un día mi edad supere la suya, que se quedó para siempre como un joven padre de 36 años.
Es el primer aniversario de su muerte que paso como madre. Es una lástima que Cecilia no vaya a conocer a ninguno de sus dos abuelos, que tanto la habrían querido. Y, como en este día triste por dentro pero apacible por fuera, yo necesitaba una dosis extra de paz y abrazos, me he colgado a la pequeña y me he retirado de la ciudad sin marcharme de ella. No sé si muchos sevillanos habrán descubierto el mundo aparte dentro de Sevilla que es el Monasterio de La Cartuja.
No es la primera vez que lo elijo para pasear y para pensar. Me sirvió de mucho alguna mañana fresca en la recta final de mi embarazo.
Rodeada de preciosos limoneros, palmeras y naranjos, es un paseo agradable y sorprendentemente silencioso (no se escucha apenas nada, a pesar de estar tan cerca de dos avenidas y de la obre de la Torre Pelli), donde pega el sol con la fuerza suficiente como para hacer parada en alguno de sus frescos palacetes-palomares.
Cecilia ha tardado poco en reposar su cabecita en mi pecho y quedarse dormida, así que no ha disfrutado del final de este paseo entre arte contemporáneo.
Las exposiciones, que estarán algunas semanas más, están dedicadas al mundo de la Arquitectura. Pero, a pesar de que Arte Contemporáneo y Arquitectura son dos conceptos que me encantan, de todas las muestras me quedo sólo con algunos mensajes, como esta cita de Robert Mussil: A las ciudades se las conoce, como a las personas, en el andar.
Y como por el andar se nos conoce, de eso se trata, de seguir caminando. Con todo lo que conlleva de despedidas y bienvenidas. Porque, si algo ha tenido de diferente este aniversario nefasto, es porque lo he pasado acompañada por mi hija. Y, sí, caminar con ella me ayuda a que cada vez duela menos, a poder recordar sin tanto dolor, a que todo cobre un nuevo sentido.

martes, enero 24, 2012

Patrones

"La tradición cuenta que San Francisco escribía hojas y hojas de forma clandestina en la localidad francesa de Chablais, intentando refutar las ideas calvinistas y resaltando la primacía de San Pedro. Por la noche, las introducía en las casas a escondidas". Por eso, hoy, los periodistas celebramos el día de nuestro patrón. Yo creía que era San Francisco de Sales por eso de que "salimos" en los papeles, en las radios, en las teles... Pero no. Resulta que este santo se dedicó a escribir sus octavillas y a repartirlas por las casas. Una curiosa labor, pero insuficiente para una profesión tan compleja. Por eso, sin ser santo, ni merecerlo, ni pretenderlo, yo propongo un patrón alternativo: Ryszard Kapuściński, por haber dicho cosas como ésta: "Para ser periodista hay que ser buena persona ante todo".
Este día lo paso en casa y no en una redacción, por motivos familiares. Pero también desde mi retiro recurro a menudo al maestro. Lo releo y siempre saco algo en claro. Sus libros siguen en mi estantería a modo de botiquín de primeros auxilios y las citas que copio y pego a continuación las guardo en un folio, en el cajón de la mesa donde trabajo por si algún día, un aspirante a periodistas, de esos que nos acompañan algunos veranos, necesita también tirita y mercromina ética.
Por todo esto, y por mucho más: Kapuściński es mi patrón. Nada me falta.
"Hay otras muchas barreras que no son físicas, que también es necesario saltar: la de la cultura, la de la familia, la del idioma, la del amor".
"La televisión ha llevado las imágenes de nuestra vida a los rincones de África, y esas imágenes son las que han permitido a los africanos tomar conciencia de su pobreza extrema".
"Para entender algo hay que entrar en otra cultura. Nunca es posible al cien por cien, pero hay que intentarlo. Para captar esa otredad hay que estar abierto, dispuesto".
"En el periodismo no hay reglas de hierro. Son algo elástico.(...) Se mezclan en la decisión la ética y el sabor nuestro (cómo lo sentimos)".
"A nuestro oficio entra gente que ya es cínica de por sí, gente que entra por motivos de dinero, de carrera, que no tiene nada que ver con nuestra vocación. Nuestra profesión nos hace cada vez más sensibles y vulnerables".
"Nuestro éxito profesional depende de los otros: no podemos ser cínicos porque la esfera en la que desarrollamos nuestra profesión se construye entre nosotros y los otros. Ahí se juega todo: la gente nos mira y nos evalúa, constantemente, y advierte la diferencia entre un periodista que pregunta sobre problemas que realmente lo preocupan y otro que llegó al lugar para obtener un par de respuestas sin compromiso alguno, y partir. Sin empatía, esa habilidad de sentirse inmediatamente como uno de la familia, no es posible compartir los dolores, los problemas, los sufrimientos y las alegrías de la gente".
"Insisto: el tipo de relación que establezcamos con el otro definirá nuestro trabajo: si fallamos en este sentido, no podremos hacer bien nuestra profesión; a la inversa, si establecemos intercambios humanos intensos y ricos, encontraremos la fuente de nuestro material".
"Es importante tener el sentido de no saber. Es una cosa natural en un mundo cada vez más complicado, más nuevo".
"Los reporteros somos cazadores furtivos de otros campos, tenemos que sacar las cosas de otras ramas, de la sociología, la historia, la antropología... Tenemos que lograr que el lector sienta que el autor tiene una formación profunda".
"Inspiración, entusiasmo, es un fuego que con el tiempo se apaga. Si no estamos preparados para ese momento nos podemos perder. Hay que prepararse para ese momento ya. Leer, leer, leer. Interesarse".
"Muchos amigos que para mí eran los dioses de la profesión desaparecieron, nadie sabe dónde están. Ellos no se desarrollaban por sí mismos, no leían, no participaban en discusiones, pensaban que todo lo tenían en sí mismos".
"Si los periodistas nos limitamos a nuestros deberes cotidianos estamos perdidos".
"El comportamiento del reportero tiene que ser sencillo, sincero y humilde. La gente es muy susceptible ante la arrogancia. Nuestro interlocutor es primero un ser humano, no es nuestro tema, es alguien que tiene su propio mundo".
"Estoy contra las entrevistas agresivas. Prefiero que se cree una situación de confianza, quiero escucharlo si él quiere decírmelo".
"Nuestro oficio está lleno de misterios frente a los cuales no tenemos respuesta. Siempre empezamos de nuevo. Siempre estamos en una situación de aprendizaje. No hay maestros".
"Ahora se suele criticar a la televisión por transmitir tanta violencia, cuando más cruel ha sido la Biblia: en sus páginas se come a niños, se llama a matar a los enemigos, se queman casas, se sacan los ojos a los hombres. Los dueños de la televisión moderna no han inventado nada nuevo."

jueves, enero 19, 2012

75 años de RNE

De mi padre heredé un transistor negro, con una rueda al lado, que me ha acompañado todos estos años, deambulando por la casa. De tan oído, un buen día decidió no seguir funcionando. Yo lo echaba tanto de menos que mi pequeña casa parecía todavía más minúscula sin el acompañamiento de mi radio.
Este enero, los Reyes Magos me han traído otra transistor. Más moderno, digital, pero que pretende imitar tanto a aquel otro que, aún sin necesitarla, trae hasta una ruedecita en el canto para cambiar el dial. Anoche mismo, mientras se jugaba otro Real Madrid- Barcelona, me llevé mi nueva radio a la habitación durante el baño de Cecilia y creamos una isla aparte de todo, donde sonaban la música y las risas.
La radio es compañía, es cercanía y calidez. Así lo creo como oyente en mis horas de recreo. Por eso me alegro tanto de que se cumplan hoy 75 años de historia de RNE, aquélla que empezó dando el parte y que en estos años se ha consolidado como la mejor radio pública de la historia de España. Así lo creo como periodista, a un lado y otro del transistor.
Por eso, hoy, me siento orgullosa de formar parte de esta radio, aunque esté viviendo el aniversario en casa y no ante el micrófono. Y no sólo por ser trabajadora de RNE, también por ser oyente. Ojalá disfrutemos muchos años más que este período de frescura y libertad de una radio en la que, tengo que decirlo, jamás me he sentido presionada en contra de mis creencias o mi ideología y ningún jefe me ha dicho nunca cómo tengo que contar nada.
Felicidades a la radio y a sus amantes por estos años de compañía.

miércoles, enero 18, 2012

Un lujo

Quedan apenas cinco días para volver al trabajo. Para que el despertador suene a las 5,30, arrancar el coche, conducir una hora, trabajar siete horas diarias (o más, dependiendo del día y los acontecimientos) y conducir otra hora de vuelta. Quedan cinco días para que esta rutina se apodere de mi vida otra vez, igual que antes del nacimiento de Cecilia. Pero ahora todo es distinto.
A falta de cinco días para que su mamá vuelva al trabajo, Cecilia ha dormido casi siete horas del tirón y otras tres después de mamar. Se ha despertado junto a su mamá riendo a carcajadas. Ha recorrido con ella el camino que separa la habitación donde duerme de la otra, donde se le cambia el pañal, haciendo parada en los dos espejos que hay en el pasillo para sonreírle a la imagen que le devuelve y que, sospecho, es la que más le gusta: ella y su madre, mejilla con mejilla. Su mamá la ha vestido lentamente, sin prisas, mientras le hacía cosquillas en los pies. Luego ha jugado un rato con ella, le ha vuelto a dar de mamar y acaba de dormirla cantándole al oído.
Es la una de la tarde. Dentro de cinco días, la mamá de Cecilia, o sea yo misma, no podría estar a esta hora contemplando el sueño de su primera siesta del día. A esta hora, en mi rutina diaria, ésta es una hora de nervios a contrarreloj. Y todavía me faltarían tres o cuatro horas más para volver al lado de mi hija, que dentro de cinco días seguirá necesitándome a mí y a mi pecho tanto como hoy.
Yo no vivo por encima de mis posibilidades. Pago más de lo que quisiera, como cualquier españolita, y disfruto gastando mi dinero con mis amigos; pero he conseguido ahorrar unos eurillos, no muchos, los suficientes como para entrar en economía de guerra y dilatar algunos meses más la separación de mi hija.
En casa, hemos decidido cambiar el despertador por la calculadora y hacer algunos esfuerzos para invertir en el proyecto que más nos apasiona: nuestra hija. Sé que a todas las madres les cuesta dejar a sus pequeños y que esta sociedad las obliga a hacerlo antes de lo que ellas desearían. Yo también tendré que volver al trabajo y dejar a Cecilia con sus abuelas o en una guardería. Pero todavía no. Aguantaremos un poco más y, algún día le contaré a mi hija que su madre, una vez en toda su vida, se permitió un lujo impagable: quedarse a su lado.

lunes, enero 16, 2012

Actitud

Hace ya más de cinco meses que no duermo una noche del tirón. Sí, tiene que ver con la maternidad. En las últimas semanas, los despertares de Cecilia con cada vez más frecuentes. Yo sospecho que ella sabe diferenciar perfectamente el día de la noche. Durante el día echa siestecitas de 30-40 minutos cada tres horas aproximadamente. Por la noche, se queda dormida mamando a eso de las 23,30-24,oo y apenas un par de horas después comienzan un rosario de despertares que suman hasta 4 o 5 en una noche. Cada par de horas, lloriquea un poco, le ofrezco el pecho y se queda dormida en menos de tres minutos.
Empezaba a preocuparme. Mi hija era de las que dormía 8 horas seguidas con apenas un mes y temía que tuviera algún problema. Afortunadamente, he leído que es completamente normal que los bebés que sólo toman pecho se desvelen por las noches con mayor frecuencia que los que toman leche artificial. Tiene que ver con las propiedades de la leche y con los ciclos del sueño, o algo así.
Puede que, si alguien ha llegado hasta aquí, se esté preguntando qué pasa conmigo y me imaginen arrastrando las ojeras por el suelo. Dejar de dormir plácidamente y de un tirón no es un plato de gusto tampoco para mi. Despertar varias veces de madrugada, coger a la niña, ofrecerle el pecho y quedarse medio dormida con la costilla al aire para despertar poco después helada de frío no es una imagen que exploten los publicistas esos que muestran la maternidad tan bonita en los anuncios, pero es parte de ella. Una parte importante para las que hemos optado por criar a nuestros hijos con apego, sin lágrimas y de forma natural.
Puedo presumir de haber parido a mi hija con dolor y, sin embargo, recordar el parto como uno de los momentos más bellos de mi vida. Nadie me habrá escuchado nunca referir lo que pude sufrir en aquella experiencia porque yo misma no le doy la importancia que otras le dan. Cuando despierto de madrugada adquiero una actitud parecida y no refunfuño, ni me quejo. Cojo a Cecilia, la acerco a mí y la duermo como mejor sé: con mi paciencia y mi cariño.
Claro que me gustaría dormir de un tirón, pero no me importan sacrificar ese placer por otro exponencialmente mayor: dormir y despertar con mi hija.

domingo, enero 15, 2012

Domingos

Está siendo un invierno extraño y éste es el primer domingo de lluvia que recuerdo en algunas semanas. Por eso nos hemos quedado en casa, con bata y mesa camilla, con empacho de películas y arrumacos. Pero el último domingo hizo tanto sol y tan buen tiempo que almorzamos en una terraza de La Alameda y acabamos así, tomando granizadas en la Plaza de España, bajo el más azul de los cielos.

viernes, enero 13, 2012

La tribu

Dicen que para criar a un hijo hace falta una tribu entera. Yo también lo creo. Partiendo de que los seres humanos somos seres sociales, por naturaleza, y que la supervivencia de un ser humano solitario e independiente del resto es poco viable, entiendo por qué hacen falta manos, siempre, que te ayuden a sacar adelante una nueva vida.
En nuestro grupo de amigos hemos funcionado siempre como una tribu. Tanto es así que a lo largo de todos estos años, algunos miembros de la tribu acabaron eligiendo a otro miembro para compartir sus vidas. En nuestra tribu, salvo excepciones, nos ha movido el impulso. Empezamos juntos a descubrir los placeres de la vida, por eso nos tomamos juntos nuestras primeras copas y nos confesamos nuestros primeros secretos. Luego llegaron las uniones, con o sin celebración; y, en los últimos meses, los nacimientos.
Ayer mismo nació la última de la tribu: Lola. La única que faltaba de esta "camada", tras ocho meses de felices nacimientos que empezaron con Eduardo. Todavía no he podido hablar con sus padres, pero puedo imaginarme lo que sienten. Una alegría tan inmensa a la que es imposible ponerle palabras. Una emoción tan fuerte que no la contiene ni el llanto más prolongado.
Todos esperábamos a Lola y Lola ya ha llegado. Y yo me siento feliz, y respiro hondo y me muero de ganas de conocerla y de abrazar a sus padres, de llorar con ellos de alegría. Ayer, cuando los nervios me comían porque me imaginaba a mi amiga Ana en sus trabajos de parto, no podía dejar de abrazar a Cecilia, de besarla, de lanzarla por los aires y hacerla reir a carcajadas. Como creo que me entiende, le repetía una y otra vez : "La primita Lola va a nacer", y ella me miraba con sus ojos de bebé de cinco meses, que parecen saber de la vida que viene mucho más que yo.
Lola nos hace felices a todos por muchas cosas. Lola, la deseada. La última que esperábamos de esta camada, aunque vendrán muchas otras, espero. La primita de Cecilia, que ya ha heredado su cunita. La hija de mis amigos Ana y Josema, a los que tanto quiero por ser seres realmente especiales. Dos miembros de la tribu que ayer nos hicieron felices al resto. Aquí nos tendrán para lo que necesiten.

viernes, enero 06, 2012

Noche de Reyes

-"Es muy pequeña. Ella todavía no disfruta."- Me ha dicho una señora del pueblo. -"Y ¿yo? ¿Lo que disfruto yo?- Le he contestado. Llevo todo el día nerviosa, sin dar pie con bola, emocionada desde la misma cama, cantandole a Cecilia villancicos, haciendola bailar, besándola y acariciándola, como cada día, pero más contenta que ninguno.

Este 5 de enero, el primero de Cecilia, ha sido de los más bonitos de mi vida y he tenido que reprimirme las lágrimas más de una vez. Primero en la plaza, al pasar la mágica comitiva, rodeada por familia y amigos, con las carcajadas de Cecilia en mitad del barullo. Después, en el teatro, donde Melchor la ha sentado en su regazo y le ha hecho entrega de un regalo mientras ella le devolvía una mirada curiosa y un tirón de la barba.

Y tanto he reprimido la emoción, la Felicidad, que he tenido los ojos brillosos para cerrarlos ahora y esperar el día de mañana con toda la emoción dentro.