domingo, octubre 16, 2011

El no-bautizo de Jara

El día que nació Cecilia todo fueron alegrías. A los pocos minutos de salir de paritorio, mi tío Salva me contó que Paquito y Carmen también habían sido padres, hacía apenas cuatro horas. Y todavía me dio más alegría cuando me contó que, en el parto, decidieron cambiarle el nombre a la niña: La Carmen que esperaban pasó a llamarse Jara, que es un nombre que me encanta y que jamás le pondré a ninguna hija mía porque lo lleva en el apellido. Así que me alegró mucho que mi amigo Paquito, con el que he compartido tantos años de amistad desde el instituto y tantas horas de disfrute viéndole tocar la guitarra, y su chica, con la que he compartido millones de dudas e inquietudes durante el embarazo, le eligieran ese nombre a su hija que iba a compartir, para siempre, con la mía el día de su cumpleaños.
Y esta tarde, Jara ha recibido un no-bautismo divertido y flamenco, como no podía ser de otra forma con esos padres que tiene.
Sus padrinos la han cogido en los brazos y su padre ha abrazado a su madre, justo antes de decir unas palabras que me han emocionado: "Ojalá la vida le dé salud y unos amigos tan buenos como los nuestros".
Ha sido una tarde especial, por haber sido testigos de un momento único, por haberlo compartido con ellos y por haber llevado a Cecilia a uno de los días más significativos de la vida de su "quinta" y amiga, Jara Roldán.

1 comentario:

Manuela dijo...

Qué bonito todo lo que escribes sobre Cecilia... Se nota que disfrutas de cada momento con muchísima intensidad.