lunes, octubre 17, 2011

Buenas noches

Isa ya se habrá ido a la cama. Y Miguel. Y Fernando. Y Jorge. Y Lídice. Y Mercedes. Y Javi. Y José Carlos. Y todos y cada uno de los compañeros que esta noche intentarán descansar lo mejor posible después de un largo día de trabajo, que no ha sido más que el prólogo de todos los que vendrán. Estarán intentando descansar, eso me imagino; aunque puede que estén juntos, con un cubata en la mano, que no es, en determinados momentos, ninguna frivolidad.
Ellos han pasado el día pendientes en la sala o a través de las pantallas del juicio por la muerte de Marta del Castillo; los días previos, preparando el material; y un montón de meses, 33 en concreto, informando sobre uno de los sucesos que mayor repercusión ha tenido en este país y no sólo por lo escabroso del caso, también por haber puesto en jaque a toda la estructura policial , y hasta política.
Tienen por delante una difícil misión y mucho trabajo que requiere preparación y equilibrio para intentar traducir los galimatías judiciales en palabras que se puedan entender en la calle, sin caer en las tentaciones que están en ellas. Ser equilibrados. No es fácil. Ser ecuánimes. Intentar no demonizar, cuando el que tienes delante parece el mismo demonio o así lo ven los demás. Respetar el trabajo de jueces, fiscales y abogados; y, todavía más, el dolor de la familia, que es el que es. Mucho dolor. Demasiado como para hablar desde la rabia o el escepticismo.
No sé lo que será para ellos cubrir un juicio como éste, tan complejo y tan mediático. Pero puedo imaginarlo después de haber vivido el juicio por el Caso Mariluz, aunque las diferencias son infinitas. A mis compañeros y compañeras les deseo que puedan trabajar en libertad y que conviertan esta experiencia en un ejercicio de Periodismo, como sólo ellos y ellas saben hacerlo. A todos, buenas noches y mucho ánimo.

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