miércoles, septiembre 14, 2011

Vuelta al cole

El mayor de mis primos hermanos va contentísimo al colegio luciendo una mochila nueva que llevaba semanas buscando. En ella están dibujados sus dibujos animados favoritos. Mi madre lo está llevando estos días a la escuela y se sonríe con la ilusión de su sobrino. Una ilusión que entiendo perfectamente porque todavía recuerdo la sensación de los días previos al primero de colegio.
Mis padres elegían septiembre para veranear y a mi se me hacía eterno ese mes en el final del verano. Tanto que, tras la primera semana de sol y playa, empezaba a aburrirme y a desear que los días pasaran cada vez más rápido. Para pasar el mono, me llevaba varios libros de El Barco de Vapor y cuadernillos Rubio que rellenaba a lápiz en la terraza del piso de alquiler. Para mi, Septiembre debía oler a libros nuevos, virutas de goma y mañanas frescas rumbo al colegio y no a brisa marinera y protector solar.
Lo que son las cosas y las edades... Luego nunca más en la vida he vuelto a desear que terminen unas vacaciones. Pero es que el colegio siempre ha sido para mi un espacio de amistad, convivencia y trabajo como luego nunca he vuelto a encontrar en mi entorno laboral.

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