martes, agosto 30, 2011

Un pequeña confesión

Faltan cinco minutos para que empiece el día de mi cumpleaños. 29 años cumplo y llevo todo el día pensando cómo he podido vivir los 28 anteriores sin la doméstica felicidad que ahora me rodea con el olor y la sonrisa de mi niña y el abrazo y los mimos de Grego que esta tarde se ha afanado en hacerme la mejor tarta de cumpleaños, sin saber que lo que me está haciendo vivir es el mayor regalo de mi vida.

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