sábado, agosto 27, 2011

Tu tierra

Puede que hayas tenido suerte. Podías haber nacido en cualquier otra familia de cualquier otro rincón del mundo y puede que acabara gustándote ese rincón; pero has nacido aquí, entre nosotros y ya te escribí una vez que tu hogar tiene ramificaciones a menos de 120 kilómetros. En realidad, es el mismo hogar; sólo que con dos sedes. Y aquí es donde hemos elegido que pases el primer mes de tu vida, que cumples en apenas unas horas. Para celebrarlo, te hemos llevado lo más cerca del cielo que hemos podido: la Peña de Arias Montano y el Castillo de Cortegana.
Pronto descubrirás que esos dos sitios tienen más que ver contigo de lo que tú misma piensas. Desde ambos se divisan, enteros y completos, dos de nuestros pueblos: Alájar y Cortegana.
Para tu tía (y para tu padre también, pero a él siempre le dan pereza este tipo de cosas) llevarte a Alájar era importante. Puede que porque allí pasaron los años del descubrir, de la amistad, del principio de la vida propia y las ideas emancipadas. Tu padre recordaba en voz alta, como para que tú lo escucharas, varias de las anécdotas que yo le he escuchado cientos de veces (por eso sé que era a tí a quien hablaba y no a mi): Las calles por las que corría, el bar donde ganó algo parecía a su primer sueldo, el palomo que cazaron y quedó colgando delante de la fachada de la iglesia... Y aunque de todo eso han pasado ya casi 20 años (de todo hace ya casi veinte años), volver a Alájar siempre es un ejercicio saludable por las vistas de la peña, por el rumor del agua, por la agradable humedad y hasta por la exquisita comida serrana. Por todo y por ellos, con sus recuerdos dentro.
En Alájar se nos hizo de noche demasiado pronto y esta mañana queríamos tener todo el sol de la sierra para nosotros y te hemos subido al castillo.
Demasiado calor, pero ha valido la pena; a pesar de lo poco que has tardado en quedarte aletargada primero y dormida después.
Desde allí te hemos fotografiado con nuestro pueblo al fondo.
Aquí vendremos cada vez que podamos y el tiempo nos lo permita. Aquí tienes al resto de la familia y el tiempo libre para poder disfrutar de ellos y ellas. Puede que te guste jugar en el paseo, tomar un refresco en la plaza, oler el jazmín del Altozano, escuchar las historias de velador de verano, abrazar a tu bisabuela y a tus abuelas, subir y bajar las cuestas, compartir juguetes con todos tus primos y amigos...
Todo esto y lo que vendrá, que ni yo misma conozco y que puede que termine haciéndote sentir este pueblo como el tuyo, a pesar de que en tu partida de nacimiento aparezca una ciudad de otra provincia, donde vas a pasar la mayor parte de tu vida y que puede que también te haga sentir afortunada. Para cuando eso no ocurra, aquí tienes tu pueblo y toda tu sierra, que es la de los tuyos.

1 comentario:

flor dijo...

Que bonito, hermana, y como os echo de menos.
Ojalá el vivir fuera, haga que Cecilia valore lo importante que es tener pueblo, y disfrute de él.
Un beso


PD: el titulo de la entrada suena a comparsa femenina del carnaval de cortegana.jeje