miércoles, agosto 17, 2011

Paso a paso

El Nogal es un lugar único, al menos para los corteganeses en la distancia que podemos disfrutar de sus frescas noches de verano. Cuando mi madre confeccionaba las rebecas de hilo de colores para su futura nieta, no faltaba alguna referencia a ellas. Anoche, por fin, pudimos hacer, con Cecilia, una primera incursión de alitas, ensaladilla con piquitos, tinto de verano y ponche con vistas al castillo. Pero ella parecía estar molesta con algo y no era capaz de dormirse.
Poco a poco voy descubriendo que hay pocos remedios naturales más potentes contra los malestares de mi hija que mi propio pecho, así que la primera noche de Nogal se convirtió también en la primera vez que le he dado el pecho en la calle a mi pequeña. Un paso importante para mí, para nosotros, porque tanto Grego como yo hemos querido apostar por la lactancia materna desde antes, incluso, de que ella naciera sin saber lo complicado de la apuesta. Pero, paso a paso, lo vamos consiguiendo y, la verdad, es que creemos que vale la pena.

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