miércoles, agosto 17, 2011

Jornadas Medievales

Han terminado una de nuestras fiestas preferidas, que este año hemos vivido de forma muy diferente, aunque con ciertas constantes:
Los amigos, el ambiente medieval, la gente llenando el pueblo, las comidas exóticas, las subidas y bajadas del Castillo...
Y , precisamente para eso, este año, que cuatro piernas tenían que tirar de tres personas, hemos contado con la ayuda de un foulard que ha dejado indiferentes a pocos de nuestros paisanos. A la mayoría, les ha causado curiosidad, y a alguno que otro cierta indignación por creer que podíamos "asfixiar" a una niña de quince días o causarle cualquier daño.
Lo cierto es que Cecilia ha vivido las noches de las Jornadas Medievales con nosotros (el día ha sido demasiado caluroso, la verdad) la mar de a gusto, en contanto con el cuerpo de su padre y de su madre. Tanto, que es uno de los pocos sitios donde se calma completamente su llanto y donde es capaz de conciliar un sueño tan profundo que da igual si pasan por su lado un grupo de gaiteiros tocando música celta.
Pues eso, que unas medievales diferentes, con una niña de pocos días que hemos podido disfrutar a nuestra manera.

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