jueves, agosto 11, 2011

Ella

Huele dulce y huele ácido. No me canso de mirarla. Le cuesta dormir la siestas calurosas de mi pueblo y le encanta dormir de una vez las noches frescas. Yo la ayudo. O ella me ayuda a mi, eso todavía no lo tengo claro. Hace mil ruidos que intento ir identificando, sin conseguirlo. Quiero creer que empieza a reconocerme, aunque todavía no pueda verme, por más abiertos y más negros que trajera los ojos desde el fondo de mi vientre. Yo podría hacerlo entre todos los mortales, esa mezcla de dulce y de ácido, la piel tan suave, su llanto agudo e intenso, la paz de su sueño...
Salió de mí con tanta fuerza que sentí que me tiraban desde un avión. Permanecí eufórica durante horas. Algo químico, físico y biológico. Tan diferente a todo lo vivido, que apenas sé ponerle palabras. Después llegó el llanto, unas veces de agobio y la inmensa mayoría de felicidad y nervios. Amar, amarla, tanto que cualquier cosa es capaz de hacerme llorar: Un amanecer en la ciudad camino del Registro Civil, la salida del hospital al que llegué sin saber muy bien lo que me esperaba, la voz de su padre hablándole de todo lo que habíamos preparado para ella.
Ahora duerme la siesta calurosa de su segunda semana. Poco a poco vamos conociéndonos mejor. Ella y yo. Ella y todo el resto del mundo. La miro, la cojo, la alimento, la acaricio y pienso que es "mía" sin que esa palabra signifique propiedad; como si quererla a ella me hiciera querer más al resto de las personas. A veces la huelo y pienso en la vida, y tampoco ahí tengo muy claro quién le dio qué a quién.
Lo único que sé con seguridad es que, desde hace dos semanas, todo importa un poco menos. Lo que antes me preocupaba se ha quedado en una anécdota sin la menor importancia porque ahora sólo importa ella, Cecilia, su sueño, su vigilia, su cuidado, su alimento... Ella y yo, ella y nosotros. Y todo huele como ella, dulce y ácido, y yo creo haber encontrado la Felicidad y la Esperanza que he buscado nueve meses, o puede que toda la vida.

6 comentarios:

Jose Juan Ramos dijo...

Emocionaito perdío me tienes! disfrutaos y enseñaos mutuamente, ella a ti y tú a ella. Y los problemas siempre serán secundarios. Besos.

Luna dijo...

Has hecho que se me salten las lágrimas!! y esa foto con el pueblo de fondo en la que besas a Cecilia es preciosa.

Xosé Alberte dijo...

Qué guapas las dos. La verdad es que no sé si tiene ella más suerte que tú, por tenerte de madre. No solo vas a seguir intentando descubrir si huele ácido o dulce, sino que seguro va a ser justa, curiosa, grande como su madre. Un abrazo, vecina.

Anónimo dijo...

Que bonito prima. Es que ser padres es una de las cosas mas bonitas que nos pueden pasar en la vida. Cuidaos mucho. Tu primo Jordi. Besitos.

Cristina dijo...

Se me han saltado las lágrimas, de verdad Paloma. Enhorabuena, no imaginas lo que te envidio! Me alegro un montón por todo lo que estás viviendo. Disfruta al máximo, aunque sé que ya lo estás haciendo. Un beso muy, muy fuerte!!

Lazarov me marea dijo...

Esto no se le hace a las que aún esuchamos ese tic-tac impertinente del reloj biológico.
Enhorabuena, felicidad y alegría juntas...
...y gracias por regalárnoslas tú cuando te leemos.