jueves, julio 21, 2011

La cama

Charlene y Alberto de Mónaco
"No dormimos juntos por razones prácticas", dicen las palabras textuales del Príncipe de Mónaco que contrajo hace unos días matrimonio con una chica más rubia y más joven que él. Y lo ha confesado a los medios porque, dice, está harto de difamaciones.
A mi me la da exactamente igual con quién decida pasar sus horas de sueño este señor pero al leer lo que supone la confirmación de estos rumores, no he podido dejar de pensar en la importancia que tiene (al menos para mi) dormir cada noche con la persona que he elegido hacerlo. Que dos recién casados no lo sientan igual me resulta curioso y aumenta ese halo de cartón-piedra que parece envolver ciertas "historias de amor" que llenan las revistas y los programas de la víscera.
Ahora que paso tanto tiempo en casa, cuento las horas para que vuelva Grego y tumbarme a su lado, bien a la hora de la siesta o bien en las compartidas por la noche y repetir esos pequeños rituales que conforman nuestra intimidad y que ahora tienen a mi barriga como centro, porque es el centro de todo nuestro universo. Él la acaricia, siente los movimientos de nuestra futura hija, se aleja para mirarla y reímos con las deformidades que causan sus posturas imposibles debajo de la piel. También le habla, pone la oreja para escucharla, me abraza, me besa y termina todo con dos palabras que yo no sabía que podían emocionarme tanto: "Os quiero", dice.
Yo le confieso mis inquietudes, le digo que cada día me desespera más ver la cuna vacía, juego a que imaginemos juntos cómo será (un juego que a él parece no gustarle nunca) y le pido que, cuando el dolor me haga perder la perspectiva, él me recuerde que queda menos para tenerla con nosotros y me anime, como lo hace cada noche. Él ha aceptado. Es un pacto entre nosotros. Un pacto de cama.

2 comentarios:

flor dijo...

Q bonito...

Inma Izqui dijo...

Solo una cosa Paloma. No tengas la cuna vacía, que me da yuyu. Métele un oso de peluche o algo, que dicen que da buena suerte. El post es precioso, se nota que tienes las emociones a flor de piel. Te deseo una horita corta y que pronto tengas a tu niña en brazos. Un abrazo.