martes, mayo 31, 2011

Reposo

Calor. Otro viaje al baño. Hambre. Un melocotón, siete galletas de canela y una de chocolate. Página, página, página. Un zapping. Un cuatro de hora de película americana a la mitad, un programa de libros en La 2. Calor. Mi suegra y sus conversaciones. Me obliga, sin quererlo, a ver parte del magazin matinal del canal autonómico. Sucesos, un geriatra, más sucesos, llamadas de mujeres mayores hablando de enfermedades. Calor. Ella busca el número de un especialistas en la guía de Adeslas. Miro a la tele y la miro a ella. Con esta programación matinal es imposible sentirse sana.
Se va a la calle y yo vuelvo a mi libro. Más calor. Acaba de morir Amaranta y Fernanda descubre a Meme en el cine besándose con un hombre cubierto de mariposas amarillas. Es la tercera vez que leo este libro y siento que podría hacerlo muchas más. Más calor. Una patada que duele. No sé cómo ponerme. Otro viaje al baño. Abro la puerta de la cocina y la de mi dormitorio. Compruebo que, efectivamente, ni los platos se lavan solos ni la cama se hace sola. Vuelvo al sofá. Probaré dentro de un rato si el realismo mágico puede convertir en realidad mis pequeños sueños domésticos. Más calor... Esto debe ser eso que llaman reposo. Me aburro mortalmente pero descubro que hace tiempo que lo necesitaba.

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