lunes, mayo 09, 2011

Concentración

Los primeros meses de embarazo perdí la capacidad lectora. Era capaz de juntar una letra, otra y otra más y entender el significado de las palabras sin que se me amontonaran, pero era incapaz de pasar alegremente las páginas de un libro con palabras, palabras y más palabras. Imposible. Mis hormonas y mis neuronas emprendieron una encarnizada lucha y, entre sus primeras víctimas colaterales, cayó mi concentración.
En ese trance de los primeros meses yo anda tonteando con Cortázar y su Rayuela. Al principio creí que mi incapacidad lectora se debía a que no podía con este libro con el que lo había intentado tantas veces. Cambié a Cortázar por el Vargas Llosa de El Sueño del Celta y tampoco. Empecé a sospechar que tenía algún problema de concentración cuando, a las pocas palabras, mi libro caía a un lado de mi cuerpo y yo me quedaba mirando al techo durante minutos.
Fueron pasando las semanas, que es como las preñadas aprendemos a contar el tiempo, y pude volver a leer un libro. Un libro de cuentos. Como mi vista había permanecido el tiempo suficiente sobre las páginas como para leerlo entero, me atreví con una empresa más ambiciosa: La última novela de Almudena Grandes. Y, página a página, he descubierto que mi concentración ha vuelto y he sido capaz de pasar las más de 700 en las que la autora nos habla de Inés, Galán, Comprendes, Angelita, Toulouse, Bossost y un "episodio" de la historia de España que muy pocos españoles conocemos.
Por eso cuando Grego me preguntó que de qué iba la novela que leía con tantas ganas y yo le contesté: "¿Sabías que en 1944, miles de soldados de la República, exiliados en Francia, cruzaron la frontera con la intención de terminar con el régimen de Franco y llegaron a conquistar el Valle de Arán?", él me miró sin saber muy bien si lo que le contaba formaba parte de la imaginación de Almudena Grandes o de la mía propia.
Ayer e preguntó una amiga si Inés y la Alegría es recomendable. Sí, lo es. Sin dudas. Ocurre que es la primera de las seis novelas que la Grandes se ha propuesto escribir sobre la resistencia en época franquista y bueno, después de haber leído El Corazón Heado y ahora ésta, lo que menos me apetece es leer cinco libracos más de casi mil páginas con esta misma temática. Pero bueno, supongo que tiempo al tiempo. Me desintoxicaré un tiempo de historias de amor filocomunistas y puede que, en unos meses, esté deseando que caiga en mis manos lo próximo de Almundena Grandes.

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