jueves, abril 28, 2011

Eduardo, la luna y el futuro

Aprendimos a contar las lunas. Aprendimos a mirar al cielo de una manera diferente. Cuando la luna era gorda, blanca y grande, como la barriga de nuestra amiga, sentíamos vértigo. Vendría con la luna el primero de los niños que esperábamos. Lo intuíamos. Pero la luna, la barriga y la vida son más sabias que nuestras intuiciones y a Eduardo, para nacer, le ha bastado un cielo despejado y una media luna como un gajo de naranja, como la sonrisa que llevo todo el día intentando reprimir sin lograrlo cada vez que me acuerdo de que esto no ha hecho más que empezar y que está empezando bien.
A cada momento, un despiste. Me imagino cómo será. Si, efectivamente, será tan moreno como dice su padre que es. Y tan bueno. Y tan sano. Recuerdo estos meses de espera. Los nervios de esos padres primerizos, las conversaciones con ellos, los preparativos en esa casa, los sustos en estos nueve meses... Y se me van los recuerdos todavía más atrás: al pelo rubio de su madre cuando no era más que la niña de 12 o 13 años a la que yo conocí un día, regordita y tan graciosa; los caminos de ida y vuelta al instituto con su padre, las noches de juerga, las risas, aquella boda preciosa... Y otra vez una sonrisa, como la media luna que lucía anoche en el cielo cuando Eduardo quiso venir a nacer en la familia que le esperaba. "Esto es muy emocionante", me ha confesado esta mañana su padre que todavía no se ha acostumbrado a que, desde hoy, tiene una nueva persona a la que querer y cuidar.
Ha nacido el primero de los niños que esperamos. En pocos meses le seguirán otros, entre ellos mi propia hija. Quién sabe si el destino les deparará una amistad como la que hemos tenido sus padres. Ojalá se sientan libres como nos hemos sentido nosotros y disfruten siempre en libertad una vida llena de oportunidades.
Para Eduardo rescato este discurso, que tiene ya casi 40 años, y que habla de esperanza y de futuro, lo que él simboliza hoy para todos nosotros.

2 comentarios:

Casimiro dijo...

Precioso y emocionante. Yo tambien espero una vida, la de mi sobrino ALEJANDRO y ya estoy impaciente por sentir que hay una persona mas en el mundo al que mimar y querer para siempre.

Hosting dijo...

Hermosas palabras, realmente inspiradoras, reales, llenas de vida.