lunes, marzo 07, 2011

Un ladrillo

Pocas generaciones tiene un símbolo tan rotundo como este ladrillo en la pared del que fue mi colegio. En él, escrito a lápiz, los nombres de buena parte de aquellos que compartimos clase en el entonces octavo. Corría el curso 95-96, el último de los años que mi vida que compartí con mis amigos de Rosal. Luego todo cambió, nuevo pueblo y nuevos amigos, aunque todavía conservo algunos de los que salen en este trocito de pared.
La foto de todos los años. Ésta de 4º o 5º de primaria con la señorita Maribel.
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Recuerdo que éramos una buena pandilla. Grande y unida. Pasábamos el día en la calle. Recorríamos arriba y abajo la gran avenida que parte el pueblo en dos porque había pocas cosas más que hacer. A veces convertíamos algún bar en nuestro lugar de reunión, otras nos bastaba los altos de la Iglesia, que tomábamos los viernes por la tarde gracias a la complicidad de las monjas. Nos inventamos una especie de club al que íbamos tras las catequesis, donde no hacíamos otra cosa que ver películas y comer chucherías. Recuerdo haber disfrutado allí de algunas como Filadelfia. Huelga decir que las monjas no sabían qué películas elegíamos. Esperábamos ansiosos a que llegara la Navidad porque era entonces cuando disfrutábamos de nuestro retiro a una casa medio en ruinas, llena de humedades y desconchones, a la que llamábamos "reunión" y que decorábamos con horteras pintadas por las paredes. Pero, durante unos días, ésa era nuestra casa y en ella pasábamos las tardes.
Todavía cuento entre mis buenos amigos los que salen en esta foto. Hay amistades que ni el tiempo puede con ellas. Patio del colegio de Rosal de la Frontera. Sobre el año 1992.
Mi madre nunca me dejó participar en ninguna reunión, pero yo lo hacía, igual que no me permitía bañarme en la ribera en verano y yo también lo hacía. Mi madre, a veces, me prohibía cosas que yo no entendía, pero que incumplirlas, en pequeñas dosis, daba sentido a mi aburrida infancia y adolescencia en un aburrido pueblo al que adoraba, porque era el mío. Como una adora a todos sus pueblos.

3 comentarios:

susana dijo...

qué tierno....yo también tengo varios pueblos!!! y, aunque sean aburridos,son mis pueblos, y eso ya es muuuuuuucho

blanupavon dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Anónimo dijo...

ME ENCANTA HABER CRIADO A MIS HIJOS EN ESTE ABURRIDO PUEBLO.GRACIAS A ELLO TE CONOCI A TI.