lunes, marzo 28, 2011

Modo exhibicionista ON

Una montaña rusa. Mi estado anímico, digo. Y el físico. Y el emocional... Todos, un poco. Una montaña rusa que la mayor parte del tiempo me mantiene arriba. Más arriba que nunca. Y me cuesta reprimir las ganas de ir enseñando por ahí mi preciosa barriga que esconde una más o menos preciosa niña, a la que yo querré durante toda mi vida. O el impulso de decirle a todo el mundo que estoy esperando un bebé, por si todavía creen que el aumento de mis pechos y mi tripa se debe a un exceso de bocadillos de Nocilla, que también.
Otras veces, como ahora, me obliga a tirarme en el sofá, con los pies hacia arriba y sin apenas fuerzas mientras a Grego le quedan las suficientes para poner una lavadora, limpiar el suelo del baño e irse ahora a jugar su partido de futbito.
Mis propias fuerzas también forman parte de esa montaña rusa: Las tenía intactas a las 5 y media de la mañana, pero 12 horas después de carretera-trabajo-carretera otra vez-polígonos-taller de coches-compra en supermercado (sin siesta ni reposo) me han dejado en este estado de aletargamiento en el que el mayor esfuerzo que puedo hacer es juntar estas cuatro letras y aguantar el olor de la lejía y los ardores estomacales sin perder demasiado la perspectiva del maravilloso estado en el que me encuentro.
Y, a pesar de mis pocas fuerzas, retomo a la actividad que más me gusta en mis tardes libres: subirme la camiseta y acariciar mi barriga, sentir las patadas de Cecilia, pensar en ella, en nosotras, en nosotros y en esta felicidad que yo ni intuía que pudiera esconderse tras un abdomen abultado.

2 comentarios:

Sara dijo...

¡Qué ganas de veros! Espero que a Cecilia le guste mi regalito neoyorkino.. ;)

Josema dijo...

Me encanta leer tu blog Palomita, hoy leyendo he pensado algo que se han puesto los pelos de punta y es que a Cecilia también le encantará leerlo, dentro de unos años, no pocos, pero sentirá todo lo que tu sientes y transmites y seguro que se sentirá la niña más especial del mundo además de un sinfin de preciosas sensaciones que tu sin querer, con solo afán de expresarte, le vas a dar.
Un besote