jueves, febrero 17, 2011

Presunciones

"Toda persona acusada de un delito tiene derecho a que se presuma su inocencia mientras no se pruebe su culpabillidad, conforme a la ley, y en jucio público en el que se le hayan asegurado todas las garantías. La presunción de inocencia se considera como un derecho inalienable de todos los miembros de la familia humana, que debe ser objeto de reconocimiento y respeto universal por todos los pueblos".
Eso dice la Declaración Universal de los Derechos Humanos y es bueno que lo recordemos los profesionales de los medios de comunicación que estamos contando al mundo lo que está pasando entre las cuatro paredes de la Audiencia Provincial de Huelva, en el juicio más mediático al que he asistido en mi vida.
Una compañera de Antena 3 me decía ayer que "se han volcado". Hasta cinco equipos de redactor y reportero me pareció contar sólo de esa cadena, sumando informativos y programas. De TVE más de lo mismo. También del resto de cadenas. En total, en la puerta, esta mañana ( y hoy ha sido el segundo día de juicio, no el primero), he contado unas seis terrenas para las conexiones en directo. Anoche llegó a pedirme el teléfono un reportero de SIC, la televisión portuguesa, que también había cubierto el arranque de este esperadísimo juicio.
Y eso que sólo hablo de televisiones. El despliegue de otros medios es similar, aunque menor. Ahora queda, en nuestro intento por contar lo que ocurre de la mejor y más rigurosa manera posible, que lo hagamos, además, sin olvidar recomendaciones como ésta que hace el Consejo General de la Abogacía Española:
"En cuanto al interés mediático, hasta no hace mucho tiempo, cuando un ciudadano corriente era acusado de una conducta jurídicamente sancionable, podía disfrutar plenamente de dicha presunción de inocencia en el ámbito privado en el que discurría su vida. Sin embargo en los últimos tiempos las cosas han cambiado sensiblemente. Y aunque no sea de manera generalizada., sí, al menos respecto de determinados comportamientos que hoy se consideran por la generalidad sumamente reprochables y de todo punto inadmisibles, como son el maltrato y abuso sexual de menores y la violencia de género. Es tal el interés mediático que despiertan actualmente estos comportamientos que cuando salta la noticia de que alguien ha llevado a cabo alguno de estos actos, la mayoría de los medios vuelve sus ojos poderosos y acusadores hacia ellos, amplificando extraordinariamente la difusión de lo sucedido. Lo cual no sería en sí mismo negativo de no ser porque los medios de comunicación no suelen mantenerse neutrales sobre la versión que dan de la noticia. Por eso, no estaría demás que nuestros medios de comunicación procedieran con un escrupuloso respeto por la presunción de inocencia mientras no sea desvirtuada por un sentencia condenatoria. Y ello aunque pudiera parecer a primera vista sumamente reprochable la conducta que se difunde como noticia."
Y ése es uno de los retos de nuestra profesión, en lo que a información de tribunales se refiere. Han sido numerosos los casos, a lo largo de la historia, de grandes meteduras de pata. Medios de comunicación que han puesto el cartel de culpables a personas cuya culpabilidad no se ha podido demostrar. Desde el juicio paralelo por la muerte de Rocío Wanninkhof hasta éste otro por la muerte de un niña canaria de tres años que resultó no haber sido ni asesinada ni maltratada después de que en diferentes medios se difundiera el rostro del novio de su madre como culpable.
Y, a pesar de la cara de malos de los acusados del Caso Mariluz, con ese reto en la cabeza paso estos días, intentando sobrevivir a la bajeza y la vileza humana.

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