domingo, enero 09, 2011

Las navidades pasadas

La que canta es mi abuela Maruja. Y lo que canta es mi villancico preferido desde que tengo memoria. Todas las navidades de mi vida le he pedido que lo cante. Este año lo he hecho dos veces: Primero el día de Fin de Año, con su amiga María Jesús La Alfarera y después ella solita, con la grabadora delante. Es verdad que La Alfarera lo canta mejor y que la voz de mi abuela es débil y quebradiza, pero yo quería guardar este recuerdo como el tesoro que es. Con la intención de lograr aprendérmelo algún día y cantárselo a mis hijos y a mis nietos, como lo ha hecho ella cada navidad.
Y si ésta ha sido especial, lo ha sido por muchas cosas. Entre ellas, porque me costó reprimir las lágrimas cuando comprobé que los Reyes Magos se habían acordado de mi futuro bebé, porque he podido compartir mi tiempo con mi familia y mis amigos y también por lo que muestra el vídeo que sigue: El miedo y la fascinación con los que el pequeño de mis primos hermanos, Manuel Jara, ha vivido la tarde del 5 de Enero. Ojalá se le pase el pánico las navidades futuras.

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