martes, enero 11, 2011

Compartir vida

Hoy es el día nacional de los trasplantes y la casualidad ha querido que, de vuelta del ginecólogo, nos hayamos encontrado con esta preciosa exposición en la Puerta Jerez y la Avenida la Constitución.
Y, de repente, han encajado nuestras esperanzas de dar una nueva vida con las de tantos otros que la dan, sin tener que esperar ningún bebé. Por eso hemos aprovechado nuestra euforia para posar divertidos por unos paneles que nos han encantado y hecho reflexionar.
Y todo hoy, el primer día que he sentido que llevo un niño completamente lleno de vida, al que le hemos visto su cabeza, su cuerpo y sus brazos y piernas que agitan de forma acelerada. En los contactos anteriores con él (yo creo que es un niño, lo voy a decir a boca llena y si luego es una niña, pues la querré todavía más) teníamos que esforzarnos por reconocer una forma humana en algo con forma de alubia a la que le latía un pequeño corazón. Pero hoy hemos visto a un niño, a un auténtico niño. Y eso nos ha emocionado muchísimo.
"Qué fuerte" le hemos repetido varias veces al ginecólogo. Y no ha importado que el ecógrafo no ofreciera una imagen nítida ni en varias dimensiones, la vida ha llenado toda la sala y nos ha dejado un brillo en los ojos que todavía nos dura.
Al pasear entre los paneles de la exposición de donantes y trasplantes hemos descubierto que formas de dar vida y compartirlas hay muchas. Cada una que elija la suya. Yo ya he elegido las dos.

No hay comentarios: