miércoles, diciembre 29, 2010

...Y se fueron.

Así de dignos, con la cabeza bien alta. Una puesta en escena final digna de unos profesionales como éstos. El recuerdo a los compañeros con una canción preciosa, con la que hacen un guiño al telespectador porque saben que lo tienen de su lado. El verbo duro contra una empresa que se lo merece por haber terminado con un precioso proyecto y haber dejado a tantos en la calle. Y, después, un gran vacío. Un negro inmenso que tiene sonido y careta y que tendrá las imágenes de unos cuantos hombres y mujeres encerrados en una casa que jamás nunca escucharon a hablar siquiera del canal que se han comido. Que nos hemos comido todos, en realidad. Desde el que tiene el poder para hacerlo hasta todos y cada uno de nosotros por permitir, calladamente, la dictadura de la mediocridad en una sociedad que cada vez se parece más a una pantalla en negro.

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