lunes, noviembre 01, 2010

Castaño del Robledo

Castaño del Robledo, ese pequeño pueblo serrano que es todo entero Bien de Interés Cultural y del que todo el mundo sabía mucho más que yo que, a mis 28 años de orgullosa serrana onubense, desconocía. Y la espinita no paraba de sangrar y de hacer que me sonrojara cada vez que algún forastero me decía cosas así como "Castaño sí que es bonito", "Uno de los pueblos con más encanto de la Sierra", "Ah¡ Pero, ¿No conoces todavía el Castaño?". Y yo tenía que meter un rabito imaginario entre mis patas... y a joderme. Hasta hoy, día que he convencido a Grego para hacer un desvío en nuestro camino de vuelta que tanto ha valido la pena. Es verdad que es un pueblo con encanto, bonito y diferente. Con sus callejones, sus escaleras...
... y hasta su peculiar ayuntamiento con bar en los bajos.
Pero lo que realmente me ha sobrecogido ha sido este edificio casi en ruinas.
"Con esto fliparía cualquier Danbrown de la vida", le he soltado a Grego. Y es que lo creo de verdad. Tiene algo de misterioso, decadente y hasta oscuro. Y tiene todo lo demás de imponente. Cuando más abierta tenía la boca, esta señora del pueblo se ha parado a nuestro lado y nos ha destapado solo parte del misterio.
Nos ha contado que ella llegó al Castaño con trece años y que ha visto que este edificio ha sido cementerio primero, escuela para niños y salón para bailes, después. En la actualidad, alberga dentro la carroza con la que este pueblo peregrina en Septiembre a la Peña de Arias Montano, en Alájar. También me ha dicho que ayer hubo mucha gente entrando y saliendo, que ella lo ve todo desde su cocina y que, hasta hace muy poco tiempo, aquí daba penita venir porque los alrededores estaban destrozados. Y eso lo decía después de conocer que los que la escuchábamos éramos también de esta tierra y justo antes de señalarnos con el dedo las casas más cercanas, reconstruidas todas por gente de fuera que, a esa hora, salían con sus maletas de vuelta del puente.
"¿Cómo le llamáis a este sitio la gente de aquí?", le he preguntado a la simpática señora.
"El Monumento", me ha respondido. Y de repente ha vuelto a tener el halo de misterio que tenía al principio, justo cuando sentí un pellizco en la barriga.

3 comentarios:

Estefanía dijo...

Pues además de ser ese edificio todo lo que la señora te dijo, ha tenido la mala suerte de ver como fusilaban a gente frente a sus muros, ya sabes, esa gerra tan inútil..., y aún conserva orificios de bala en la fachada lateral, donde hay una explanada de cemento que mira al pueblo, con algún banco, creo recordar. Ya ves, siempre hay algo más.

pirfa dijo...

Y tanto, Amiga. Creo que me voy a obligar a volver.

Anónimo dijo...

Coincido contigo en la primera sensación que me sobrevino cuando vi la Iglesia inacabada. Parábamos en el camping del Madroñal. Te hablo de hace dos veranos y el misterio se hizo imagen. Fue en un atardecer con calles solitarias. Sin duda es toda una joya la que tienen los afortunados vecinos de este tranquilo y envidiable pueblo.

Juan de Cádiz.