jueves, noviembre 04, 2010

Cádiz: Playa en Noviembre

Cádiz, la ciudad que pasa del calendario. Donde noviembre parece un epílogo del verano. Mis pies descalzos en la arena, mis días sin horarios y el despertar lento de abrazos y besos me traen este nuevo verano, más necesario todavía que el que ya ha pasado.
Y al llegar a la misma habitación de hotel donde he pasado la noche, un quinto con vistas a un tendedero y a una mujer siempre asomada al balcón, recibo una llamada que me habla de un poema de Gabriel Celaya. Éste:
Pero tú existes ahí. A mi lado. ¡Tan cerca! Muerdes una manzana. Y la manzana existe. Te enfadas. Te ríes. Estás existiendo. Y abres tanto los ojos que matas en mí el miedo, y me das la manzana mordida que muerdo. ¡Tan real es lo que vivo, tan falso lo que pienso que -¡basta!- te beso! ¡Y al diablo los versos, y Don Uno, San Equis, y el Ene más Cero! Estoy vivo todavía gracias a tu amor, mi amor, y aunque sea un disparate todo existe porque existes, y si irradias, no hay vacío, ni hay razón para el suicidio, ni lógica consecuencia. Porque vivo en ti, me vivo, y otra vez, gracias a ti, vuelvo a sentirme niño.
Y recuerdo que anoche me quedé dormida abrazando el cuerpo de mi compañero y haciendo una petición callada: "Ojalá nunca te pase ninguna cosa mala".

2 comentarios:

Roberto dijo...

Escribía Cervantes algo así como "Quien lo sabe sentir lo sabe decir".

Escrito eso yo me callo.

flor dijo...

Me alegro de este momento, que pase esto de vez en cuando enriquece mucho. Espero que en Cádiz te llenes de alegría, de Grego, de tí, de vida!
Esta noche llego a Sevilla. Te quiero