viernes, octubre 29, 2010

Fidelidades

Ni al horario de las comidas, ni a la cama, ni al peluquero. Ni al ginecólogo, ni al bar de la esquina, ni a la ginebra con limón. Yo apenas guardo fidelidades. Muy pocas. Puede que un puñado para mi familia, mi pareja, mis amigos, mi pueblo, la radio de mi padre y un par de aficiones. Y guardo una, de las más queridas por mí, a los periódicos.

Una amiga me ha pedido que le mande ciertas fotos y, repasándolas todas, he descubierto éstas, que no sabía ni que tenía porque seguramente me las hiciera Grego sin que yo me diera cuenta.

En el Puerto de Barcelona, en un velador de La Ilustre Víctima,en el centro de Sevilla, en una habitación en Roma y en el parque de El Retiro . Me he sorprendido al verme a mí misma así, precisamente hoy, que uno de los tres periódicos locales que leo cada mañana ya no está sobre mi mesa. Ni en la mía, ni en la de nadie.

Que cierre un periódico es un motivo de pesar para cualquier persona a la que le interesen las libertades, la información y hasta la Vida. Lo es más todavía cuando esta Profesión forma parte de tu visión del mundo. Y se convierte en un dolor angustioso, de esos que pincha entre el corazón y la costilla, cuando le pones cara a todos y cada uno de los compañeros que pierden un empleo que hasta este día han hecho de forma respetable y apasionada.

Mañana, a las 10, yo no leeré ningún periódico porque tendré las manos ocupadas en otra cosas: Aplaudir y mostrarles mi solidaridad, y la del resto de compañeros que compartimos, a la plantilla de El Mundo Huelva Noticias.

Y para entender de qué va todo esto, de una forma global y emocional, no pueden dejar de leer a Miguel González Quiles y su magnífica trilogía:

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