sábado, octubre 16, 2010

El Simblia

El bar de La Palmera en el que desayuno y almuerzo a menudo tiene una barra de madera y un Guardia Civil retirado que decide, por su propia voluntad, coger la escoba, apilar las sillas o invitarme a un vino blanco. Es uno de los pocos bares de Huelva en el que conozco a los camareros y las camareras por su nombre y ellos me reciben siempre con una sonrisa y un "Buenos días, Paloma". En este sábado, laborable al menos para mí, ha sido un "buenas tardes". Había sitio de sobra en la barra, he elegido una esquina y he pedido un blanco del Condado y una tapa de garbanzos con espinacas, o espinacas con garbanzos, que una nunca sabe. He elegido un periódico como remedio contra la soledad. En el tiempo en el que tardo en devorar la tapa sólo me da tiempo (y espacio) a leer la columna de la contraportada. Hoy tocaba una en la que Saez de Buruaga criticaba que los políticos españoles fueran en coche oficial y no cogieran el metro o el autobús urbano. Supongo que porque es así como se mueve este periodista-magnate de la comunicación, recientemente fichado por La Cope a golpe de talonario. A mi lado, una cuadrilla de albañiles que tomaban la cerveza de después del trabajo y hablaban de la ayuda que cobraban por desempleo. Sus conversaciones me intersaban bastante más que las palabras del engominado columnista, encantado de conocerse.
Un bar que recomiendo. Pidan, cuando vayan, un salmorejo y un flamenquín, que la familia del dueño es cordobesa y les sale especialmente bien. Para beber, cualquiera de los vinos blancos sirve, todos de la tierra. Y de postre, café.

2 comentarios:

Roberto Lakidain dijo...

Lo que hace el desliz de una consonante. He leído y releído que te referías a Buruaga como el periodista-mangante. Leído bien tu texto (periodista-magnate) no se si la consonante se me ha deslizado a mi o se te ha olvidado a ti.
Me debes un café en "El Simblia".

susana dijo...

lo mejor del Simblia no es el salmorejo en sí, sino que lo tienen durante todo el año