jueves, septiembre 02, 2010

Un paseo en septiembre

Hay rincones de Sevilla que elevan mi espíritu. Éste es uno de ellos: Donde confluyen la Avenida de la Constitución (que puede ser algo así como la calle de la historia) y la Calle San Fernando (que puede ser algo asá como la avenida del conocimiento).
No puse yo la cita pero éste ha sido el escenario de mi reencuentro, después de algunos años, con una de las personas que me dio su mano para que yo quisiera quedarme en esto del Periodismo. Porque, cuando tienes 19 años, hay palabras que se te quedan grabadas muy hondo y ya te acompañan siempre. Y ahora, a los 28, he descubierto que pasa un poco lo mismo y es un gusto descubrir que me queda tanta capacidad para sorprenderme.
Han pasado más de siete años desde nuestros primeros encuentros y ha cambiado el verbo, porque hemos cambiado nosotros mismos. Y ése, que tanto hablaba de las galeras y de las cicatrices por las que se veía quién servía y quién no para este Oficio, me habla ahora de un sitio aparte, dentro de la Red, al que se ha ido a vivir. Porque al dinosaurio-periódico de papel que pierde la inyección de la publicidad le han puesto una nueva inyección las instituciones que lo han convertido en un zombi y eso no le gusta a nadie. Menos a los que se ganan la vida intentando ser dignos, éticos y hasta buenos periodistas.
El ciberpunk, Silvia Cobo, los mumis, o páginas como ésta han salido en una conversación que me exigía estar atenta porque, si un coche oficial del Palacio de San Telmo o un sólo pájaro del paseo de Vicente Aleixandre me hubieran despistado, yo me habría perdido una auténtica lección de historia y solidaridad; del pasado, presente y futuro de Internet, de sus contenidos y, lo que es más importante, de la enorme Revolución Cultural que está trayendo consigo.

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