domingo, septiembre 19, 2010

El aleteo de la mariposa

"Así empezó todo", me dijo Gustavo. Y supe que era verdad. Vi la foto y recordé aquella otra, trece o catorce años antes, en una piscina de El Portil, que protagonizábamos los mismos tres pero con otras pintas, otras caras, otros pelos y otras vidas.
La secuencia de los hechos está clara y tiene su origen en el teatro, en la adolescencia y en el carnaval. También en la casualidad y en la simpatía. En las rápidas mentes de aquellos dos chavales de Punta Umbría de los que me hice amiga, de repente y hasta hoy. Primero fue el intercambio de cartas y luego el de visitas. En una de ellas, le presenté a Francis una de mis amigas: Mariluz.
Un tiempo después, se enamoraron. Entonces él, que desde el día primero ha sido uno de mis amigos favoritos, cambió mi casa por la de otra de mis amigas favoritas. Y no pude evitar los celos. Porque empezaron una relación muy especial en la que, naturalmente, quedé al margen. Pero los quería tanto que ya, para siempre, aprendí a disfruta de su compañía conjunta.
Lo que yo no podía esperarme es que un buen día anunciaran su boda y la consumaran. Que la boda llegara este fin de semana. Que la celebrásemos con una fiesta, con cantes, con carcajadas y con sorpresas. Que se convirtiera en el huracán que, tantos años después, me ha devuelto los aires de mi adolescencia teatrera y carnavalera, el aleteo de la mariposa.

No hay comentarios: