martes, septiembre 21, 2010

De ojos para adentro

Hoy he llorado unas lágrimas que no han salido de mis ojos. Como si se hubieran quedado dentro de mí. Como si se hubieran derramado de ojos para adentro.
Hoy, 21 de septiembre, se celebra el Día Mundial del Alzheimer. He ido hasta el centro de salud de un barrio de Huelva para encontrarme con algunos familiares de estos enfermos, todas mujeres, y algunos profesionales sanitarios que los tratan, todas mujeres también.
Le pregunté a una señora cincuentona de pelo corto, que acaba de contarme que cuida de su marido, cuánto cambia la vida de alguien cuando enferma un familiar. Y yo misma me di cuenta de que el nudo en la garganta no permitió que salieran mis últimas palabras. Tomé aire profundamente y volví a repetirle la pregunta, a la vez que sentía que los ojos se me humedecían. Al verme emocionada también se emocionó ella. Las dos hacíamos como que no llorábamos, mientras yo la escuchaba contar el calvario en el que se ha convertido su vida y la de toda su familia, empezando por su propio marido.
Volví a llorar un poco más tarde, después de hablar con otra mujer que lleva cuatro años cuidando de su madre, una enfermera de enlace que me detalló las principales enfermedades que se ceban con las cuidadoras, una trabajadora social que me contó cómo trabajaban con ellas para evitar estos males y una doctora que se mostró esperanzada con que pronto llegue una vacuna que podrá curar esta enfermedad. Quise preguntarle a la presidenta de la Asociación de Familiares de enfermos de Alzheimer de Huelva si ella creía que ésta era la enfermedad más cruel. Es la más cruel, me contestó, a pesar de que pensemos en que pueda serlo un cáncer. Pero son muchos los que logran superar un cáncer, además, durante todo el proceso de esa enfermedad tú puedes decir "tengo hambre" o "tengo sueño". Los enfermos de alzheimer no. Ellos pierden la conciencia de sí mismos, su personalidad. Todo depende de que su cuidador lo comprenda con la mirada". Y las lágrimas volvieron a mis ojos y tuve que bajar la mirada para no delatar que hay días en que la Vida se cuela en mi trabajo y me coge con las defensas emocionales bajas. Tienes mala cara. Estás blanca, me dijo una compañera a la salida.

1 comentario:

Roberto dijo...

Es emocionante emocionarse al leer lo bien que te has emocionado trabajando el mundo de las emociones. Un beso.
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