miércoles, septiembre 29, 2010

29-S y la conciencia

A las 12 de la noche sonó el primer barreno. Luego vinieron muchos otros. Los primeros cánticos y las primeras bullas. Me asomé al balcón de la habitación del hotel donde me quedo estos días e hice esta foto. Grego se enfadó. Dio un golpe contra la cama y yo solté una carcajada porque me resultó cómico. Me obligó a entrar. Decía que entraba frío, pero yo sabía que lo que le entraba era miedo. Consecuencias, quizá, de haberse criado en diferentes cuarteles de la Guardia Civil.
Y el día amaneció. Y yo paseé por el centro de Huelva bebiendo un batido. Bares y locales comerciales cerrados.
Alguna que otra pintada, todas condenables, pero ésta con toda la razón.
Me contó mi jefe, muy disgustado, que le habían metido palos a la cerradura de la emisora y había tenido que llamar a un cerrajero a las 6,30 de la madrugada. Mal vamos. También mal por la silicona en la cerradura de la Cadena Ser, los contenedores calcinados y por la pintura roja en la fachada de algunos bares y tiendas. Muy mal.
Llegué hasta la Rotonda de los Bomberos. Creía que iba a estar sola, pero me llevé varias sorpresas agradables. Anduve el camino. Escuché los cánticos, leí las pancartas...
... Y llegué al final.
Y secundé la huelga, de la forma más respetuosa que sé. Y no hice daño a nada ni a nadie. Respeté a todos los que no quisieron o no pudieron hacerla y observé que, como yo, lo hacían todos los que me rodearon. Por eso, al volver al hotel y ver las noticias de las nueve, no pude evitar mosquearme, y mucho. Porque todas las informaciones de la huelga (hablo del informativo de Cuatro) eran referentes a los altercados. Todas. Sin excepción alguna. Broncas, piquetes combativos, palos con antidisturbios... Y pensé en lo poquísimo que se parecía esa imagen que proyectaba la pantalla con la que yo había visto con mis propios ojos. Y entonces recordé todo eso del punto de vista y lo del posicionamiento ante la información. Y sentí lástima por este país, por estos medios de comunicación y por todos y todas los que hoy han tenido, desde la izquierda, una actitud crítica con esta reforma laboral. Y tuve la tentación de sentir lástima, también, por mí misma en la que era la primera Huelga General que podía secundar en mi vida, pero no lo hice. No quise dar ese gusto ni a unos ni a otros, sólo a mi propia conciencia.

3 comentarios:

Isa dijo...

Sí, en Sevilla había un capullín que no sé de qué trabajará porque su vocación es el vandalismo que se ha dedicado a tirar petardos en las puertas de los aparcamientos. Y lo del telediario... nena ¿de qué te sorprendes?

flor dijo...

Te diré que me sorprendió verte tan feliz en la foto que me mandaste cuando yo lo que sentí fue miedo aquí en Granada. Decidí venirme a casa en cuanto pude por la mañana porque hasta mi llegaban noticias en primera persona de piquetes en maternidad, pedradas a bares por no cerrar... Y lloré viendo las noticias de 4 de medio día, lloré por lo que vi, por la falta de respeto, y me indigné. Quizás manipularan la información, pero yo lloré.

Roberto Lakidain dijo...

Dale un par de patadas a esos sentimientos albardados en lástima y pon en valor los que merecen ocupar tu excelentemente amueblado cerebro. ´
Y así, en bajito y sin que nos escuche nadie, te diré que me encantan los amigos de la silicona, los amigos de los petardos, los amigos de las pintadas. Un día cada 7 años tampoco es mucho abusar ¿no? Así son las reglas. O das o te dan; y ya hay por ahí unos pocos que están cansados de recibir.