jueves, agosto 12, 2010

Una rebelión de sobremesa

La siesta en mi casa era un imperativo categórico. Un mandamiento que había que cumplir. Para mi madre, que me obligaba a poner rumbo a la habitación en cuanto acababa con el postre, el sueño era el único remedio a las tardes de verano, calurosísimas y aburridas, de mi infancia. Pronto descubrí que lo importante no era el sueño, si no el silencio y me prometí a mí misma no dormirla nunca.
Cumplía mi parte del pacto ("no hacer ruido para no despertar a papá") escondida en la habitación de invitados, que era como llamábamos en mi casa a la habitación de dos camas y colchas blancas donde estaban los libros que no cabían en los mueble de la salita. Allí me dirigía después de comer provista unas veces de un diario que escribía de forma irregular y otras de un radio casette donde machacaba cintas para grabar encima canciones en voz muy baja que yo misma componía y presentaba. Creo que alguna vez hasta me autoentrevisté.
Los libros se convirtieron en mi antídoto contra el aburrimiento. Mis aliados en esta doméstica rebelión. Intercalaba las lecturas de libros infantiles con otras que andaban en las estanterías en una caótica selección de lecturas que habían logrado reunir mis padres a sus treinta y pocos años. Así Gloria Fuertes y los poemas de García Lorca y Manuel Machado me acompañaron en aquellas tardes. También otros libros, que no entendía y jugaba a leer, dejándolos a las pocas páginas, hasta que logré llegar al final del primero. Un libro de adultos. Sin ninguna ilustración. Todo entero lleno de letras. Y sentí una sensación, cercana al placer y al orgullo, que se quedaron para siempre en esas cuatro paredes, pero que permaneció más allá de la llegada de la tarde y los ruidos en mi casa, más allá de aquel verano y mucho más allá de todos los placeres posteriores que me ha dejado esa relación callada de lealtad que sólo puede tenerse con los libros.

1 comentario:

Ana Belén dijo...

Sin duda...cada vez mejor tus posts!! Entro todos los días para ver si tienes algo nuevo, se ha convertido en uno de mis vicios...incluso más que facebook!!XD

Ana Belén.