lunes, agosto 09, 2010

Una trenza medieval

El jueves por la tarde me propuse encontrar una trenza postiza. Creía que iba a ser fácil en una ciudad como Sevilla pero agosto actuaba en contra de los propósitos que me había hecho despertarme con una sonrisa de la siesta. Volví a casa apesadumbrada y frustada porque, de repente, encontrar la trenza era lo más importante de mi vida. El viernes por la mañana, con la idea complatemente olvidada (como me suele pasar) recibo un mensaje de Grego: "Ya tienes tu trenza" y pensé que nunca nadie podía querer tanto a otra persona como yo quería en ese momento al único hombre que es capaz de seguirme el rollo sin tener que ser ingresado en un psiquiátrico. Este lunes de resaca de Jornadas Medievales de Cortegana toca desmontar los tenderetes, las banderolas, recojer las pacas de paja y guardar mi trenza hasta próximos eventos. Para mí han sido unas jornadas diferentes. Puede que porque este año me prometí sacar el traje medieval del armario o porque mis amigos también lo hicieron y hemos vivido una noche, la del viernes, de las más divertidas de los últimos tiempos. Ya me hacía falta algo de evasión (aunque fuera a 600 años atrás) y mucho de achuchón y risas y no hay mejor abrazo ni carcajada que los de los amigos, sea en la época que sea. Para muestra, este botón:

4 comentarios:

Miguel dijo...

el traje es precioso. Y la historia que lleva consigo, más.*

susana dijo...

estabas mu guapa con esa trenza!!!

Anónimo dijo...

Memos mal que alguien te sigue en tu momento aspersor, me ha encantado!!
Besos medievales!!

Pablo dijo...

¡¡Vaya lote de reir que me he dado¡¡jajaja...Paloma estaba metida en su papel¡¡jajajaja...Jooo un año mas que me lo pierdo¡¡ ainsss.. Un besaso para todos¡¡¡muaksss.