miércoles, agosto 04, 2010

Esta puta ratonera

La noticia saltaba con un mensaje a mi móvil durante una rueda de prensa. Un amigo de Punta Umbría estaba viendo una enorme columna de humo negro. Luego llegaron las prisas, las entradas en directo avanzando lo que parecía ser una catástrofe... Todo en un día en el que yo debería estar contando otra cosa y no un incendio en una refinería que ha costado la vida a dos trabajadores de sus subcontratas y ha herido a otros dos.
Antes de darme cuenta estaba pegada al teléfono, en mitad de la carretera, lo más cerca que la Guardia Civil me dejaba de las llamas, hasta que vino uno a invirtarme a que me fuera. Y lo hice. A la rotonda de al lado, junto al helicóptero del 061 y mis compañeros. Llegó la ambulancia y todos se acercaron. Yo me quedé en la rotonda. Bajaron al herido más grave. 95 por ciento de su cuerpo quemado y muy pocas probabilidades de subrevivir a este accidente laboral.
¿De verdad hay que acercarse tanto? Les dije a lo lejos. Volvieron al momento, obligados por un agente y con una expresión de espanto. Es lo más desagradable que he visto en mi vida, dijo una. Planteé en voz alta, otra vez, la necesidad de estar tan cerca. Si de todas formas tenemos que preservar la intimidad de este hombre, les dije. Una, de Antena 3, me dio la razón: Total, esto después no lo podemos poner.
Y pensé en todas esas cosas que nos enseña la Profesión y que olvidamos con las prisas, la urgencia, la precariedad y la desesperación. La nube seguía siendo grande, negra y maloliente pero cada vez lo era menos. Al herido se lo llevaron volando, pero tardó poco en morir. Y yo, que había empezado el día pisando por primera vez las balsas de fosfoyesos en las marismas del Tinto, pensé en la cara factura que paga Huelva por aquel desarrollo industrial que a tanta gente da de comer hoy en día. Pensé en la Vida, en la humana y la medioambiental, pero también en la que hay que llevarse a la boca. Y volví a entender la encrucijada de esta tierra y de estas gentes. Siempre dentro de esta puta ratonera.

4 comentarios:

Isabel Jiménez dijo...

Comparto la reflexión al cien por cien, yo misma la estaba haciendo esta tarde, mientras contábamos la sinsustancia de la obama, polo y fosfoyesos..., siete mil empleos... la muerte y la comida, una en cada lado de la balanza

Raquel Rendón dijo...

Genial

María José Carmona dijo...

Amén, niña. Qué bien escrito, puñetera.

Roberto dijo...

Aquí hay demasiada unanimidad, yo la romperé. Si hubiera leído esta entrada hace 5 años podría compartir la idea de "¡total, si no lo podemos sacar!". Es cierto que en la tele "de antes" podías grabar un bruto muy duro en la seguridad de que lo que no debía de salir no saldría. Hoy no tengo esa certeza. Hoy sólo creo que la única garantía de que algo no salga es no grabarla. El negocio nos ha lanzado a un precipicio y ahí me fío de muy pocos, uno soy yo y otra tú.

Smuac