miércoles, agosto 11, 2010

El primer beso

Definitivamente, las canciones de amor han sobrevalorado la importancia del primer beso. Yo apenas pienso nunca en el mío, por insignificante y feo, pero es que cuando venía de vuelta del trabajo me lo he encontrado en esta canción de Paco Cifuentes.
Mi primer beso, me refiero al primero de todos, ocurrió en una esquina. Como la mayoría, supongo. Fue breve y me desagradó. Cuando el chico despegó sus labios de los míos (que creo que apenas se rozaron) salí corriendo a mi casa y me metí en mi habitación. Decidí huir para siempre de ese chaval, que había sido mi primer ligue. Lo estuve esquivando durante años y eso que cumplía algunos de los requisitos básicos para ser el primer ligue ideal: Era alto, moreno y un par de años mayor que yo. Recuerdo que hasta tenía una conversación agradable. Pero empecé a esquivarlo de una forma descarada para un pueblo tan pequeño. Interponía entre nosotros distancia, silencios y hasta a alguna de mis amigas que todavía recuerdan las carreras que nos dábamos. Una lástima, porque ya nunca volví a encontrarlo y, siendo como es un buen tipo, ha acabado siendo una persona totalmente ajena a mí.
Cada vez que pasaba por la esquina donde fui besada le daba una patada. Creo que lo hice durante años. Y lo peor es que alguna que otra amiga mía también lo hacía. Porque a esas edades las relaciones de amistad son como de otra dimensión. Ellas odiaban a ese primer ligue mío porque yo lo odiaba y yo odiaba a todos y cada uno de los niños que les rompían a ellas el corazón. Claro que también teníamos la delicadeza de medio enamorarnos de los mismos. Para compartir más cosas, supongo.
Pues eso, que los primeros besos están sobrevalorados y los que escriben sus preciosas historias de amor para hacerlas canciones deberían planteárselo y empezar a escribir sobre los segundos primeros besos, los terceros o los sextos... Para mí fueron, sin duda, mejores que el primero. Aunque es verdad que nunca más le puse tanta pasión a odiar nada.

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