martes, agosto 03, 2010

Ciudad deshabitada

Huelva. 13,00. Salgo cinco minutos a la puerta de la emisora. El primero en pasar es un señor cargando un transistor en el que va escuchando zarzuela. Después dos mochileros y una pareja que va a la playa. Un todoterreno y un par de turismos. Las últimas, dos señoras agarradas a su bolso. Y nada más. Sólo silencio y una luz que lo inunda todo.
La ciudad está dormida o resguardada en casa del calor y de la resaca. Puede que en la playa. Donde sea menos en la propia ciudad, donde me parece que estoy yo sola y algunos pocos desgraciados como yo.
Me llegan ecos de un acto tan protocolario como oficial, con condecoraciones y discursos, en La Rábida. Son los hombres y mujeres que se afanan porque este 3 de Agosto siga teniendo el sentido que ya todos han olvidado, obviado o cambiado por unas calzonas y unas chanclas. Hablan de memoria, de historia y de aventura colombina y lo quieren, supongo, es colocar a Huelva en el mapa. La ciudad en la que empezó el cambio del mapa mismo.

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