domingo, julio 18, 2010

Leaving Las Negras

Desde la terraza se escuchan unos acordes de guitarra que un padre enseña a su hijo. Poco más. Y ese poco más es un auténtico mucho. Nada. Si acaso las ramas del árbol de abajo que se mueven con la brisa o alguna conversación, al rato, de los que pasean por la calle.
Un silencio que me permite seguir leyendo hasta que paro para dar un sorbo que sabe a tinto de verano con hielo. Miro al frente. Y pienso. Unas veces en singular, otras en plural y otras en la arquitectura blanca de techos rasos de las casas que veo en este pueblo costero y hippy, al menos por ahora.
Mi amigo arquitecto que, como todo buen arquitecto, vive obsesionado entre la luz, el espacio y lo diáfano, me hace reparar, con pasión, en algunos matices: Una gran ventana rectangular sin persianas ni tapa-luces, las letras, lo blanco... Todo le da una armonía a las casas que acaba entrando en el espíritu. Claro que también hay detalles que desentonan, como algún que otro techo de tejas. Eso saca a mi amigo de sus casillas. Creo que, sin querer, me ha enseñado algunas de las claves de su vocación. Después llegan más amigos y, entre ellos, dos arquitectos más. Les gusta la luz, el blanco, y el concepto mismo de las formas, tan diferente del que conocemos. Yo ya lo sabía, así que les hago de guía desde el sillón de atrás de su coche.
En eso pienso desde la terraza, entre párrafo y párrafo. También en este silencio que no es silencio y que se parece algo al que hay debajo del agua. Y es entonces cuando recuerdo que son las sensaciones las que me han hecho volver por tercer año a este rincón mediterráneo. Las de dentro y las de fuera del agua: mi pie a varios metros del suelo, la sensación de ingravidez, los pequeños descubrimientos... Pero también las conversaciones, las comidas, las sonrisas, la convivencia con mis amigos y hasta los bailes y la música. Porque, en uno de los pocos sitios donde podemos beber alcohol más allá de las 2 de la mañana, logramos que nos pongan Los Chichos. Y reímos, bebemos y bailamos. Nos miramos y pensamos algo así como: Tierra Conquistada.

1 comentario:

Jose Juan Ramos dijo...

Cuídame ese rinconcito que si todo sale bien en el quirófano tomaremos tu testigo dentro de poco. Besos wapa!