martes, junio 01, 2010

Soldados y activistas

"Gaza no necesita ayuda humanitaria. En Gaza se vive mejor que en otros sitios. Nadie pasa hambre". Algo así decía el embajador de Israel en España que tuvo la valentía de entrar en antena en una radio nacional (RNE) para contar la versión oficial que su país estaba dando de unos hechos que estaba poniendo a la opinión pública internacional contra ellos. Una impresionante y oportuna entrevista de ayer por la tarde que cuelgo aquí hoy.

No podía parar de llorar. Tampoco luego cuando llegué a casa y puse los informativos en la televisión. Porque no me creo que en este mundo haya armas contra buenas voluntades. Haya balas contra palabras. Haya soldados frente a activistas, los unos en las antípodas de los otros, siendo todos seres humanos. Y, sin estar claros los números, 10 muertos por un lado y 2 por otro. Muertes todas abominables. También la de los militares que, como siempre, no hacen más que cumplir órdenes (nungún ministro de Defensa, ningún Presidente, ningún gran estatega militar muere nunca en las acciones que ellos mismos ordenan porque se quedan en los despachos).

Y me cuesta digerirlo. Tanto que llevo dos días pegada a la radio, escuchando las crónicas de los corresponsales desde Israel, las explicaciones de los especialistas en Derecho Internacional y hasta las palabras de los diplomáticos a los que les toca defender o condenar lo que está en las antípodas de su vocación.

Y me pregunto cuáles son los castigos de esta condena. Y me cuestiono, precisamente en este momento de mi vida, si de verdad vale la pena crear vida en un mundo que es capaz de albergar horrores como éste, en el que la fuerza se come a la solidaridad.

Y espero que, cuando se me afloje el nudo de la garganta, yo también pueda gritar. Y no olvidar nunca, para poder contárselo a los que vengan y quieran escucharme. Para que nunca más ocurra.

1 comentario:

susana dijo...

Desgraciadamente, por mucho que gritemos, seguirá ocurriendo