lunes, mayo 17, 2010

No al ERE

Los compañeros de El Correo de Andalucía están pendientes de una lista. En ella aparecerán 22 nombres. Todos, a juicio de la empresa, prescindibles y despedibles. Como no lo comparto, me he presentado esta tarde a las 6 para aplaudir con ellos. Había quedado con tres amigos: Miguel, Ana e Isa. Creía que íbamos a ser unos cuanto más. Creía, de hecho, que las clases de la Facultad de Comunicación (justo en frente) quedaría vacías y todos los aspirantes a periodistas acudirían a secundar la protesta por la cuenta que le trae a la Profesión a la que dicen encomendarse. Resultó que no. Que de fuera de El Correo no llegábamos ni a media docena.
Ha valido la pena acompañarlos. Por cumplir la promesa del aquí-estoy-para-lo-que-necesites, por el reencuentro con compañeros que me han acompañado en alguna etapa de mi corta carrera y, sobre todo, por los ojos empañados de Carmen Rengel intentando reprimir unas lágrimas que lloran una pena colectiva. La de los 22 que se marcharán y el resto que se queda, herido de muerte. También por los siete niños que han nacido últimamente fruto del amor de sus compañeros. Los que tienen 40 años por delante para pagar una hipoteca. Los que acaban de casarse. Los que han hecho planes de futuro. Los que han dedicado su vida a un periódico que era, y es, un proyecto de vida. Por todos y por cada uno... NO AL ERE EN EL CORREO DE ANDALUCÍA.

8 comentarios:

CAPÍTULO_SIETE dijo...

yo también pensé que iban a salir los de la facultad...se ve que no saben todavía que este puede ser el futuro que les espera o no les importa...

Isa dijo...

Da gusto estar con gente como tú o como Miguel en estas cosas. Te devuelve la fe en esta profesión, en estos compañeros encontrar gente como vosotros, que no le da igual, que cree que las cosas pueden cambiarse. Es alentador saber que aunque seas un idealista, hay gente que comparte tu sueño. Y es así como se consigue que los sueños se hagan realidad

Juan Blanco dijo...

Dicho y hecho: ya has solventado el problemilla con la frecuencia de actualización del blog, y de qué manera. Capítulo Siete, yo insté a mis compañeros de la Facultad a que me acompañaran, y sólo vinieron dos chicas. El resto temía "quedar mal" de cara a los jefes. "¿Qué le dirás a los jefes la próxima vez que te vean?", preguntó uno, sin saber que no tenemos nada, y nada tendremos como sigamos así.

Mucho ánimo a mis compañeros. Esto es sólo un callo más.

Isa dijo...

Puestos a echar de menos, echo más de menos a los compañeros de la asociación de la prensa que a los alumnos de la facultad, qué queréis que os diga.

Miguel dijo...

si nosotros no defendemos "lo nuestro", no lo hará nadie. Y ahí entran la Asociación de la Prensa, los alumnos de la facultad, los trabajadores de todos los medios y los lectores de cualquier periódico. Están en juego 22 puestos de trabajo y un trocito de libertad. Un periódico, con todos mis respetos, no es una panadería. Cuanto menos peso tiene el "cuarto poder", menos democracia hay. Y a los hechos me remito: el legislativo, el ejecutivo y el judicial -con honrosas excepciones- apestan. Les viene muy bien a muchos que lo que antes era un periodista, ahora sea un chavalito imberbe que corta y pega teletipos que ha escrito otro chavalito sin barba que también será despedido cuando tenga que empezar a afeitarse.*

Anónimo dijo...

Yo iría más allá y Paloma dió la clave esta misma tarde. En esa puerta del Correo deberían estar también los mineros de Boliden, la gente de Astilleros, los vecinos de muchos barrios de Sevilla, los sindicatos y políticos -de los que tantas tonterías y medias verdades aguantamos y transmitimos-, esos supuestos colectivos "ciudadanos" que nos persiguen a sol y a sombra por afán de protagonismo, etc.
Parafraseando a Agustín Díaz Yanes, "nadie hablará de nosotros cuando hayamos muerto".
Y pensar que eso debería ser así no es idealismo, creo, sino simple justicia equitativa.
Pepón

Miguel dijo...

ahí las'dao', Pepón.*

Herblay dijo...

Gracias, gracias, gracias... no sabéis lo que supuso veros ayer. Son muchas las emociones de estos días y la de sentiros cerca ha sido, con mucho, la más hermosa. Un beso enorme, compañeros