lunes, mayo 10, 2010

Lo flamenco

Una noche flamenca, con sus matices y sus diferencias, es una noche universal. Da igual si la vives en Sevilla, Bilbao, en Huelva, Granada o Baleares. Lo flamenco, trasversal a la forma de entender la noche y la vida misma, te hará sentir en un tiempo-espacio paralelo a la realidad. Y cuando hablo de "forma de entender" me refiero a la posición que tomas frente al mundo, cuando decides hacerlo desde lo flamenco. Cuando llegas al borde y, mirando de frente al abismo, le gritas aquí estoy yo, así siento y tengo cosas que contar y vivir. Tantas que, aquí y ahora, voy a dejarme la garganta y hasta las energías. Pero no importa, porque en una noche flamenca, en una vida flamenca, las energías que pierdes, vuelven multiplicadas. La concepción flamenca de la vida es desgarradora y a la vez vitalista. Existencialista a la vez que sumamente social. Y a veces pasa, que empiezas una de esas noches con un grupo de amigos y tu grupo acaba multiplicado y modificado por otras personas que cruzan tu camino en esa noche y que, como tú, han decidido apostar por lo desesperado, por la piel, por la palabra y la redención. Por los que miran hacia el abismo, sienten el vértigo y apuestan por la alegría. Ésos son los que hacen de una noche flamenca, una noche universal.

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