martes, marzo 23, 2010

En peligro de extinción

Diez linces se van a morir en los próximos meses de lo mismo que han muerto cuatro estas semanas atrás. Se han puesto malitos de los riñones. Una enfermedad que tienen los gatos domésticos. Al fin y al cabo, los criados en cautividad se diferencian poco de ellos.
Esto es una señal divina, sin duda. La Naturaleza se empeñaba en extinguirlos y el Ser Humano en recuperarlos. ¿Acaso millones y millones de dinero público pueden cambiar los planes del destino? Ojalá que sí. Cinismo aparte, esta tarde en el Centro del Acebuche al que acudíamos sin saber la mala noticia que íbamos a tener que contar, a Astrid Vargas, la bióloga estrella de los planes de recuperación de animales en peligros de extinción, le ha costado mantener el hilo de voz. Y no es para menos. Toda una vida dedicada al sueño de ver correr a los linces ibéricos repoblando la Península para que, precisamente ahora, a pocos meses de las primeras sueltas en los campos de Córdoba, venga una enfermedad a estropearlo todo. Una, por cierto, que calcifica los riñones de estos felinos y que no tiene cura. Por lo pronto han empezado por dejar de vacunarlos, cambiarles la alimentación y las vitaminas. Por ahora, pocos resultados.

Linces enfermos (Reportaje Emisoras-Huelva)

Y todo el mismo día en que otro onubense, José Juan Díaz Trillo, promete su cargo como Consejero de Medio Ambiente... ¿Otra señal divina? Yo, por si acaso, y como me cae simpático, le voy a recordar esto:

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