domingo, febrero 14, 2010

Fuenteheridos íntimo

Ésta es la casa de mis sueños. Me imagino asomada desde ese balcón al frecor de las noches de verano y mirando a la plaza, criando aquí a mi limonero junto a los árboles frondosos del patio delantero. Está en Fuenteheridos, que a mí siempre me ha parecido un pueblo muy especial. Hasta cuando lo veía desde el autobús que me llevaba y me traía de Sevilla en mis años de estudiante sin coche propio. Desde ahí, lo consideraba un coqueto pueblo blanco y empedrado.
Cuando ya entré en él descubrí no sólo el murmullo incesante de las aguas de sus fuentes, también las mil y una posibilidades de un pueblo con un toque ecléctico e internacional. En la plaza, han puesto hace poco más de un año una pastelería. Son todos dulces argentinos. Un bocado exquisito que te transporta a cualquier callejón tanguero, a pesar de no haber pisado nunca Buenos Aires. No hace falta. Las tartas, los alfajores... Junto a los dulces hay un panel de corcho repleto de información de todo tipo que trae la gente a sabiendas de que esta pastelería se está convirtiendo en el epicentro de la Sierra: Próximos eventos culturales, intercambio de casas, propuesta de vida nueva en la aldea hippy de El Calabacino... Un surtido casi tan interesante como el de los dulces mismos.
Y con los dulces en la mano, una de las opciones puede ser cruzar el paseo y tomar un café en el bar regentado por ingleses. Si es nuestro día de suerte, puede que hasta consigamos los sofás y nos sintamos como en una de esas cafeterías intimistas neoyorkinas que nos muestras las series de televisión. Pero esto es más auténtico, porque la mesa sobre la que descansan el café y los dulces es, en realidad, una antigua cocina de carbón. Y entre la decoración de lámparas, cestas y otros ornamentos, la joya de la corona: Una librería preñada de libros de arriba a abajo en diferentes idiomas. Una rara-avis que puede que no sea tan rara. Al fin y al cabo, ésta es tierra de escritores.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Yo tambien he dicho siempre que Fuenteheridos tiene un no sé que... que te enamora. A mi me enamoró y estuve dos años viviendo allí. Por menesteres de la vida tuve que volver a Mi Pueblo Natal... pero se echa de menos su gente. Ayy... que melancolico me he puesto. CASI.

Ereskigal9 dijo...

Yo ahora mismo me iría allí sin pensarlo... Gracias Paloma por ser uno de mis puntos de amarre a la realidad periodística y vida... Un besazooo. Ana.

Anónimo dijo...

Gracias por este kit-kat de Fuenteheridos y por transportarnos unos minutos a uno de los lugares con mayor encanto de la Sierra. Esa pastelería pasa a ser objetivo prioritario para la próxima visita...