domingo, febrero 14, 2010

Senderos y construcciones

Puede que esté siendo uno de los fines de semana más fríos de todo el invierno. Puede que no. Es dificil saberlo cuando el frío no deja de sorprenderte cada vez que te bajas del coche el viernes. Seguramente cuando vivía aquí estaba acostumbrada y era como las niñas de 14 años a las que veo por mi pueblo sin chaquetón. Yo este fin de semana he sacado el mejor que tenía, con forro polar incluído.
Lo bueno de venir a mi propia tierra como turista es que la disfruto de una forma diferente. Soy consciente de que el tiempo se me acaba y que nuestro encuentro tiene las horas contadas. Por eso ayer, por ejemplo, decidí darme un paseo por el "camino de losjarvos" (así es como suena fonéticamente cuando lo dicen mis vecinos). Un sendero de piedras que sale junto a mi propia casa y que hacía unos diez años que no recorría. Casi los mismo años que tiene mi acompañante, mi vecina María.
Y resulta que me decepcioné porque en esta década han proliferado junto al sendero un número exagerado de construcciones: cuadras, perreras, cortijos y hasta casas de tres plantas. Y me ha sorprendido tener que andar más de medio kilómetro para encontrarme el valle verde que hacía tan especial este camino corteganés.
Por lo visto nuestra sierra está sirviendo de experiencia piloto al Seprona y dicen que aquí te llevan ante la Fiscalía en cuanto inclumples la ley de ordenación del territorio. Debe ser que la Guarda Civil no ha pasado nunca por este camino y, si lo ha hecho, ha mirado para otro lado.
Entiendo el privilegio de tener una casa con terreno estupendamente equipada a pocos metros del pueblo, pero más privilegio es tener las encinas y los alcornoques junto al núcleo urbano. Sentir que el pueblo está rodeado de campo allá donde mires. Cederle a los que vienen un Parque Natural libre de construcciones ilegales.

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