martes, enero 05, 2010

La Muerte

"Niña, pregúntale a La Muerte si quiere el café solo o con una migajina de leche".
Eso me dijo mi tía Carmen. Recuerdo que me volví y le pregunte "¿Qué le diga qué a quién?".
Y aquella tarde de mayo entré en contacto, por primera vez, con La Muerte. Un hombre enorme, gordo con tres barrigas, hiperbólico, de nombre Juan Antonio, me parece, al que todo el mundo en Rosal llama La Muerte.
Hace poco alguien hizo correr el rumor de que La Muerte había fallecido. Estuvo malísimo y hasta ingresó en el hospital. Pero se recuperó y el rumor resultó ser una mentira, como casi todos. Y alguno que otro estuvo a punto de caerse de espaldas al ver otra vez a La Muerte por las calles del pueblo.
La Muerte tiene una caseta de romería. En la entrada hay un cartel en que puede leerse: "Entra. La Muerte te espera". Y todos entran porque en el pueblo nadie le tiene miedo a La Muerte.
Cuando La Muerte era todavía sólo Juan Antonio encontró un trabajo como cobrador de seguros. Desde la puerta de las casas gritaba hacia dentro con el torrente de voz que salía de su cuerpo enorme: la mueeeeeeeeeeteeeee. Y el de la casa salía y abonaba puntualmente su tributo a su propio entierro, porque en los pueblos, al menos en los míos, eso de la muerte siempre ha sido algo tan natural como esto de la vida y, entonces, el entierro se empezaba a preparar apenas se cumplían los veinte años.
Y fue entonces, casa por casa, cuando ya para siempre pasó a ser conocido como La Muerte.

5 comentarios:

SUSANA dijo...

QUÉ HISTORIA MÁS BUENA

LUMA.- dijo...

Me ha encantado!!!! Gracias Susana por la recomendación!!

Anónimo dijo...

Me acaban de recomendar este blog...¡¡¡y me ha encantado la historia!!!! es una maravilla.

En mi pueblo, que son todavía más brutos, le llamaban El tío los muertos,y era un forastero que venía a intentar que la gente se hiciera el seguro. Los padres animaban a los niños a tirarle piedras, para que se fuera. Y hasta que consiguió que lo aceptaran tuvo que correr kilómetros huyendo de las pedradas. Hoy se le recuerda con cariño y prácticamente todo el mundo tiene este tipo de seguro, que se llama "la muerte en vida"

un saludo y enhorabuena.

Miguel dijo...

superhistoria. Superpersonaje.*

Anónimo dijo...

No te crea que esto "de pagar el entierro" sólo lo hacen en los puueblos ;el otro día en mi trabajo un compañero me comentó:"claro que pago el seguro y mi hija(que ha nacido hace un mes)tambien lo paga".
Por dios que tontería ni que te fueran a dejar sin enterrar porque no tenga"seguro de muertos".
Besos,Carmela