jueves, diciembre 31, 2009

Una década

Esta foto debe ser, aproximadamente, de los albores de la década que esta noche termina con las campanadas y las uvas. La primera del siglo XXI. Una década en la que he cambiado por dentro y por fuera, como casi todo el mundo. Me corté el pelo. Descubrí, por fín, que era eso del trabajo. Ampliamos la familia. Mis amigos se pusieron novios primero y fechas de boda después. Estudié una carrera y empecé otra. Pedí un par de préstamos. Hice planes en plural. Me fui de casa para volver siempre. Conocí los sabores de la vida en pareja. Hice amigos nuevos. Conservé los otros. Perdí a algunos a los que intenté no echar mucho de menos. Me apasioné por mi profesión y la seguí idealizando a pesar de trabajarla cada día. Me gasté el dinero en libros y cubatas. Viajé en avión y en AVE. Salí de la península. Aprendí un idioma. Reí a carcajadas todo lo que pude. Lloré viendo el Telediario. Estrenamos dos coches. Conocí la ciudad en la que nací. Aprendí chistes nuevos y olvidé los que sabía. Descubrí a Kapuscinsky, García Montero, Saramago y Sabines. Me hice un blog. Celebré diez cumpleaños. Escribí para una comparsa. Intenté adelgazar. Canté hasta las tantas. Entré dos veces en quirófano. Monté en camello. Dormí poco y acompañada. Disfruté de los museos y los cines. Fui payaso y Rey Mago. Me enamoré de mi tierra hasta las trancas. Me hice preguntas y olvidé certezas. Aplaudí hasta que me dolieron las palmas de las manos. Me disfracé. Me vestí de gitana. Aprendí nuevas palabras. Pegué frases en mi pared que intenté llevar a la práctica cada día. Empecé a odiar la Semana Santa y se me saltaron las lágrimas con uno de los pasos. Fui incapaz de dejar de apasionarme por el teatro. Besé y me besaron. Susurré a los oidos y me susurraron. Abracé y me abrazaron. Claro que también grité y me gritaron. Pero tuve una revelación que era una intuición en la década anterior: cuanto más amor y más alegría se ofrezca, más amor y alegría se recibe. Intenté traducir los galimatías. Cambié el registro. Aprendí a conducir. Mantuve el recuerdo de mi padre e intensifiqué el amor a mi familia. Perdí el pudor a decir "te quiero". Sólo le pido a la década que entra comprenderme y comprender a los demás. Seguir teniendo dudas y contradiciones. Y, siempre que fuera posible, renovar mi compromiso con la Felicidad y la Vida.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Y lo mejor es que todo eso nos lo has sabido contagiar a los que te rodeamos. Un brindis por muchas décadas más...chin-chin!

Un beso.

Sara dijo...

Ay, qué cosa tan bonita.. Cómo me alegro de estar entre tus nuevos amigos de esta década. Te acompañaré en la próxima. Un besazo.

Sara